MIGUEL QUEIPO(www.as.com)
A muchos, entre los que me encuentro, la aparición de Bastian Schweinsteiger nos maravilló desde su debut en la Bundesliga. Todo fuerza, el canterano del Bayern (llegó al club con 15 años, ahora tiene 22) suponía un soplo de aire fresco al que por aquel entonces creíamos depauperado fútbol alemán.
Al final, ha resultado que el fussball no estaba tan por los suelos como suponíamos y seguiremos suponiendo antes de una Copa del Mundo, justo hasta el momento en el que nos tapen la boca con la Mannschaft otra vez en semifinales, pero Schweinsteiger sigue siendo una bendición de futbolista.
Ayer, el jugador del Bayern, al que cariñosamente apodan Schweini (Cerdito) por su aspecto sonrosado y que parecía predestinado a ser esquiador, le dio las gracias a Jürgen Klinsmann por haber confiado en él para la selección incluso después de que Felix Magath castigara una de sus enésimas escapadas nocturnas dejándole casi media temporada jugando en el equipo amateur del Bayern.
Tres goles, tres, con el sello de Schweinsteiger. Y cada uno, con un sabor distinto. El primero, con un zapatazo desde fuera del área ante el que Ricardo hizo una reverencia en vez de detenerlo. Casi sin tiempo para celebrarlo, una falta directa lanzada por él se convirtió en el 2-0, después de que Petit batiese a su portero. Y para acabar, un derechazo casi a la escuadra izquierda del guardameta luso. Si Stuttgart fuera Sevilla, por ejemplo, Schweini hubiera salido a hombros. Pero esto es Alemania…
Adiós. Fue 3-1 para Alemania, Portugal que no logra reeditar su éxito de 1966, cuando en Inglaterra acabó tercera a lomos de una Pantera Negra llamada Eusebio. Un partido sin tensión, por vez primera desde que comenzó el Mundial, pero de ida y vuelta, algo de agradecer. Y más porque siendo así lucieron más los dos ilustres que se marcharon. Kahn, que en cada estirada chirría, estuvo sensacional. Y Figo, ayer extrañamente suplente, realizó una fantástica jugada que acabó en un centro a Nuno Gomes que el del Benfica sólo tuvo que empujar. Ambos se despidieron a lo grande, parando y centrando, lo que mejor han sabido hacer durante toda su carrera. Adiós y gracias mil.
Por cierto, Portugal ha sido semifinalista pero debe mejorar. Excepto Cristiano Ronaldo y Maniche, del once inicial de ayer no se salva ni el apuntador. Scolari, si decide quedarse, tiene trabajo. Klinsmann, mientras, tendrá a Schweini.
| El crack |
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Schweinst.
Tras su buen Mundial merecía algún gol de recompensa. Pues hizo dos y, además, provocó el de Petit.
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| ¡Vaya día! |
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Ricardo
No estaba mal, pero se tragó el primer tanto alemán y luego fue fusilado por un compañero.
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| El dandy |
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C. Ronaldo
Le sobra clase hasta en los andares. Su repertorio de gambetas fue lo mejor que hizo Portugal.
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| El duro |
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P. Ferreira
Cuando empezó a carburar Schweinsteiger, sólo supo frenarle a base de juego subterráneo. Fue amonestado.
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