Nosotros vimos nacer la leyenda

Lideres de grupo

En un grupo en el que se reúnen 20 Copas de Europa (Real Madrid, 9; Milán, 7; Ajax; 4) tiene su mérito que un equipo en construcción, ideológica y futbolística, ya sea líder de su grupo y no haya encajado un solo gol. Esta lectura la hago desde el optimismo numérico y clasificatorio, estado que se convertirá en euforia si el 19 de octubre el Madrid tumba al Milán en el Bernabéu y deja la clasificación prácticamente sentenciada. Pero es necesario que deje las matemáticas a un lado y también asuma que el buen fútbol sigue llegando con cuentagotas y que no es normal que un proyecto en el que se han invertido en 12 meses más de 300 millones de euros no sea capaz de pasar por encima de este modesto club borgoñón llamado AJA (Association de la Jeunesse Auxerroise). El objetivo era ganar y por lo tanto el regreso a casa fue con el deber cumplido. Pero la afición del rey de Europa pide algo más. Hoy quiero ver la botella medio llena y le otorgo un voto de confianza a Mourinho. Si vino es para lograr que el Madrid vuelva a ser respetado en Europa. De momento, Casillas está imbatido y cuenta sus partidos por victorias. Mou, chócala la mano

Sorpresa. Pero como ya hemos hecho las paces míster, ya te puedo decir en confianza que la fórmula del once inicial, la del TT (Trivote y Tridente), nos dejó helados. Ese sistema de blindaje táctico para dejar a Higuaín, Cristiano y Benzema en disposición de armar sus fusiles no convenció a casi nadie. Se echó en falta más elaboración, más combinaciones, más desmarques en velocidad, más sustancia, más vistosidad… En suma, fútbol. Si acaso una pared de Lass y un pase en profundidad de Xabi Alonso a Marcelo. Y encima, Casillas sufriendo dos sustos ante estos franceses correosos que quisieron convertirse en el Levante de las Galias. No me extraña que Mou empapelase los cristales del hotel para esconder sus armas. Pocos hubieran imaginado su propuesta. Pero…

…Rectificó. Sí. Mou, que no es Harry Potter pero es sabio, enmendó la plana dando entrada al talento que tenían en el banquillo. Di María y Özil. Costaron 40 millones y estaba claro que eran la única vía para romper ese 0-0 que empieza a pesar como una losa en la conciencia del proyecto de Mou. El alemán fabricó ese gol llamado esperanza con un pase al ágil extremo que éste resolvió con temple y calidad. Ojo al Fideo, al que vemos como un meritorio por su físico poco agraciado y su cuerpo desvencijado. Pero ante Hércules, Peñarol, Real Sociedad y Auxerre, Di María ha firmado cuatro goles de crack. Buen fichaje, míster.

Cristiano no pasa por su mejor momento.

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Una respuesta

  1. estefania

    oleee oleeeeeeeeeeeeee alaa madrid q wuapo sonrie un poc tqq

    octubre 1, 2010 en 18:20

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