Nosotros vimos nacer la leyenda

Archivo para noviembre, 2010

Barça inalcanzable para el Madrid

Visto desde la perspectiva del madridismo, la goleada del Barcelona servirá para aclarar la situación y los términos. Nada ha ganado el Madrid todavía y nada Mourinho desde que llegó. Las medallas de otras guerras no cuentan aquí. Esta evidencia debería ser suficiente para rebajar la expectativa del madridismo y el tono del entrenador, que sólo es tolerable (y ya cuesta) si llueven las copas del cielo. La realidad es la que es. Si hablamos de la Liga, las únicas conclusiones válidas se sacan en la comparación directa con el Barcelona y si nos referimos a lo demás, los exámenes finales no se convocan hasta primavera.

La divinización, por tanto, estaba fuera de lugar. El Madrid ha progresado como equipo y la mejora es obra de su entrenador, sin duda, pero el Barcelona y Guardiola aún quedan muy lejos. Si la brecha se nos hace mayor es porque al Barça, además del fútbol, le siguen asistiendo la moral y la estética. También contra esa comparación permanente debe enfrentarse el Madrid y sospecho que al verse en contacto con esas virtudes los jugadores se sintieron profundamente frustrados, especialmente Sergio Ramos, expulsado por una patada absurda a Messi.

El resultado es desconcertante por inesperado. El Madrid más en forma de los últimos años presentó menos batalla que el de Pellegrini o el de Juande Ramos. Mucha menos. El Madrid más ambicioso de los últimos tiempos fue un trapo en manos del rival. Fracasó el equipo, fracasaron sus estrellas y, sobre todo, fracasó el entrenador que lo centraliza todo, al que se puede criticar el sistema, la motivación y su propia indolencia durante el partido. La progresión se interrumpe dramáticamente y sólo el sábado, contra el Valencia, sabremos si la derrota deja secuelas.

La primera parte ya marcó el guión y el partido no salió de ahí. Salvo momentos muy aislados, más de confusión que de fútbol, el Barcelona bailó al Madrid. De inicio sucedió lo último que podíamos imaginar: que el equipo de Mourinho saltara al campo totalmente desapasionado. Mientras el Barça movía el balón, el Madrid miraba. Adelantaba su línea de defensa siguiendo un plan teóricamente valeroso, pero miraba. Mientras el planeta sentía la nerviosa expectación de un Fin de Año, el Madrid no veía más que una lluviosa noche de noviembre. Y no podía imaginar nada mejor el barcelonismo. No había sofocos para sus centrocampistas, ni la presión que hace un año estuvo cerca de asfixiar al Barcelona. Sólo había orden, estricto, cartesiano y mediocre.

Laxos.
Con esa laxitud, los goles del Barça fueron una simple cuestión de tiempo. Por bien colocado que estés, ese equipo te va moviendo con su juego hasta que se te caen las monedas. Y por si el sistema fallaba, en previsión de un agobio que no llegó, Guardiola planeó pases largos en busca de la espalda de los defensas madridistas. A eso se le llama atacar por tierra y por aire.

Un centro de Cristiano desde la derecha, sin rematador a la vista, fue el primer acercamiento del Madrid y describió los problemas del visitante para incorporarse con suficientes efectivos. Ni acompañaba Benzema, pesado como el tronco de una secuoya, ni se sumaban los centrocampistas, especialmente Khedira, al que se trajo para esto y no aporta nada. Messi fue más explícito. Controló un balón en el área contraria e intentó un gol digno de Maradona, balón pellizcado con el interior hacia la segunda escuadra. La pelota se estrelló en el palo y anunció lo que estaba por venir.

A los nueve minutos marcó Xavi. El Barcelona fue limpiando líneas y ganando metros, porque lo suyo no es dominar, sino invadir. Así se explica la situación de Xavi cuando lo encontró Iniesta. Era un organizador que irrumpía en la posición de un delantero centro. Fútbol total, aquella maravillosa rotación que se inventó en Holanda hace 40 años y que el Barça y la Selección han pulido hasta la perfección. Si Xavi tuvo suerte en la realización poco importa, el mérito era otro y ya estaba cumplido.

El Madrid empezó a dar señales de vida, pero el pulso seguía bajo. Di María tuvo un arrebato y calentó los guantes de Valdés. Cristiano buscó a Benzema con un pase magnífico, pero la jugada retrató la exasperante lentitud del delantero y su marcador, Abidal. Era algo, pero no cambiaba la fisonomía del equipo, inexplicablemente tristón.

Los primeros olés se escucharon en el minuto 16 y el Barcelona volvió a marcar en el 17. Xavi abrió a la derecha, Villa retó a Sergio Ramos, le venció en la carrera y su pase, tocado por Casillas, quedó a merced de Pedro. Bien hilado, pero demasiado fácil para hacérselo al Madrid.

Barullo.
Para que no faltara de nada, a la media hora se formó un revuelo que luego minimizó el fútbol. Cristiano quiso tomar la pelota que sostenía Guardiola en su mano y, como el entrenador la lanzó lejos, el portugués le empujó. Fue un mal gesto de ambos y no lo mejoró Guardiola al fingir que el futbolista le había tocado la cara. Lo demás fue la representación habitual de estos barullos: los más malvados queriendo poner paz y los inocentes zarandeados.

Y hasta hubo un penalti no señalado. Cristiano lo reclamó en los últimos minutos de la primera mitad y pareció claro. Valdés llegó tarde y arrolló al delantero, que acabó por desesperarse. Se entiende: le sigue faltando un gran partido ante un gran rival. Y pasa el tiempo.

Messi, con dos asistencias, no necesitó de los goles para brillar. Esta vez los marcó Villa, quizá motivado por las insinuaciones que Mourinho hizo en su día. No conviene sembrar vientos.

La segunda mitad hizo más grande la herida. El Madrid adelantó aún más su defensa y se entregó a una ruleta rusa que le dejó a merced de los pases en profundidad del Barça. Y allí los fabrican en serie. Xavi, Iniesta, Messi. Villa marcó el tercero rozando el fuera de juego y el cuarto sin discusión. El Camp Nou, excitado por la proximidad de la manita, empezó a cantar “¡Mourinho vete al teatro, Mourinho vete al teatro!”.

El quinto lo marcó Jeffren, también al límite del fuera de juego, aunque ahora dé cierto rubor apuntar estas cosas. Fue la culminación de una goleada para la que rescatamos un sabio consejo: después de todo, mañana seguirá siendo miércoles.

Penalty de Valdés sobre CR7 no pitado.

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Casillas y Del Bosque eligen a CR7 para el Balón de Oro

El arquero campeón del mundo ya tiene a sus favoritos para alzarse con el Balón de Oro de 2010: Cristiano Ronaldo, Leo Messi y Arjen Robben.

Iker Casillar volvió a señalar a CR7, dueño del rótulo en 2008, y que llegó para cambiar los aires densos del Real Madrid. En tanto, Messi, el crack del Barcelona, y Robben, su ex compañero, también figuran en sus favoritos.

Por último, el capitán de la selección española no nombró a sus compañeros campeones del mundo: Xavi ni Iniesta, ya que no puede elegir a jugadores de su misma nacionalidad.

Del Bosque

El seleccionador español de fútbol Vicente Del Bosque ha dicho este martes que sus votos para la elección del Balón de Oro han sido Messi, Cristiano Ronaldo y Schweinsteiger, ya que no puede votar a jugadores españoles. “Son dos grandes (Messi y Ronaldo) que tenemos la fortuna de contar en nuestra Liga y que representan a dos grandes clubes”, ha indicado Vicente del Bosque durante la presentación del Maratón Ciudad de Málaga, prueba que ha apadrinado el seleccionador.

Ganador en 2008, 2º en 2009, volverá a luchar en 2010, pero sin muchas opciones.


Benzema, Arbeloa y Ronaldo se ‘comen’ al Ajax

Los madridistas van a inmortalizar el Amsterdam Arena en su lista de escenarios míticos. Aquí logró Mijatovic que el mundo entero recordarse que el Madrid era, es y seguirá siendo el Rey de Europa. Anoche y para dar continuidad a la magia de este estadio ubicado en el santoral de los merengues, el Madrid firmó un triunfo colosal, imponente, propio de un equipo que presenta a lo grande su candidatura al título. Al histórico Ajax jamás le habían metido en Europa un 0-4. Es el Real sin fronteras. El Arena cerró su estructura por el techo, elevó ocho grados su temperatura y los morados (así vestían anoche) se pusieron ídem ante unos holandeses asustados frente a esta máquina tan imponente y bien engrasada. Y eso que faltaban cinco titulares. Pero da igual. Aquí se recita la lección de carrerilla y el cambio de piezas no altera la velocidad punta del Fórmula 1 de Mourinho. Queda asegurada la primera plaza, también el factor campo en octavos y la sensación, en un grupo que tenía 20 Copas de Europa entre Milán (7), Ajax (4) y Madrid (9), de que la UE del fútbol tiembla ante el regreso de ese viejo, admirable, legendario y eterno Real. Por fin hemos vuelto, señores.

Mago de Öz (il). Por cosas como las que hizo este turco-alemán merece la pena gastarse el precio de cualquier entrada. Su taconazo orientado a Benzema en el 0-1 fue de cinemascope. Y la maniobra en el penalti del 0-4, para enmarcar en la galería en la que Butragueño o Juanito demostraban que hasta la cal, todo es toro. Özil nos recuerda al Guadiana, aparece y desaparece. Pero cuando coge la varita de Harry Potter (no seas celoso, míster), el muchacho magnifica la estética de este deporte. Costó 15 millones de euros. O sea, menos de la cuarta parte de lo que valió Kaká. Al brasileño le espera mucho trabajo si quiere sentarle…

BZ50.El Panzer de Lyon ha asumido su rol de jugador número 12 con grandeza. De hecho, ese es el número de goles que lleva de blanco desde que llegó aquí hace año y medio. Su tanto de anoche fue espléndido en puntería y ejecución. Era su partido oficial número 50 con el Madrid. Así, sí. Allez Karim!

Dinamita de Funchal.En Madeira deberían declarar fiesta nacional cada 5 de febrero, día en el que vino al mundo Cristiano en 1985. Qué portento, qué ambición con botas, que vigorosidad física y mental, qué nivel Maribel… Se negó a ser suplido y eso que ganó el espectáculo. Dos goles más a la buchaca y 51 con su firma en 54 partidos oficiales (¡0,94 de promedio!) con la camiseta que ha aprendido a amar imitando esa genética ganadora de los tiempos de Di Stéfano, Puskas y Gento. Puso en pie a los 2.000 madridistas del Arena, con las peñas La Gran Familia, 5 Estrellas, Olaf El Vikingo, Barajas y Espinosa de Navacerrada al frente. Ellos ya huelen la Décima.

Reproche.La felicidad nunca es completa y reconozco que el numerito de las expulsiones no me gustó, como tampoco me sedujo nunca el personaje de Maquiavelo. Cierto que con las rojas de Ramos y Xabi Alonso te evitas que luego en octavos o cuartos les eches de menos si les cae una amarilla traicionera, pero el Madrid debe estar por encima de esto. No es normal que en una noche radiante con un 0-4 que deslumbró a todos los analistas del fútbol europeo, estemos gastando líneas en el asuntito de marras. Mourinho es tan meticuloso en su trabajo que pensó sólo en el beneficio directo del equipo, pero no valoró el desgaste de imagen. Míster, es un pecado venial pero a ningún madridista le gustó ver que se terminase el partido con Casillas haciendo de correo del zar. Sabe que con usted al fin del mundo, pero creo que esta vez, con nueve no basta…

Cristiano celebra su 2º gol de la noche y la calsificación como 1º de grupo del Madrid.


Di María: “Cristiano Ronaldo hace goles que Messi no hace”

Angel Di María juega con dos de los futbolistas más talentosos de la actualidad. En el Real Madrid es compañero de Cristiano Ronaldo y en la selección argentina actúa junto a Lionel Messi. A ambos los elogia por sus habilidades, dice que son jugadores diferentes, que puede definir un partido y que reciben muchas patadas. Pero en la comparación lanza una frase que destacan en España y que inclina la balanza a favor del portugués: “Tiene un gran disparo de lejos y hace goles que Messi no hace”.

En todo caso, Di María aclara, en opiniones que reproduce Marca, que en su opinión Cristiano Ronaldo y Messi “no tienen nada que ver el uno con el otro… Messi tiene arranques muy rápido y puede pasar a muchos jugadores en muy poco espacio y Cristiano es más velocidad, llevarse el balón en largo y chutar desde lejos, por eso hace goles espectaculares que Messi no hace”.

El jugador agrega que ambos “pueden marcar la diferencia del minuto uno al 90… Si se centran sólo en ellos, los demás tenemos menos presión y podemos jugar más tranquilos. Si los mejores jugadores del mundo fueran otros, se hablaría de ellos”, afirmó.

Además, Di María cree que “a los dos les dan patadas porque es la única manera que pueden pararlos…. Si cada patada es amarilla, van a acabar jugando 11 contra tres y eso no puede ser. A mí también me dan mucho”, indicó.

Di Maria, compatriota Argentino de Messi, celebra un gol con CR7.


El Madrid de CR7 llega lanzado al Clásico

El Real Madrid avanza por esta Liga exhibiendo una pegada reluciente, una eficacia demoledora con la que va tumbando cuantos rivales se cruzan en su camino y con la que oculta sus deficiencias, que de todo hay. Este equipo tiene la habilidad de engordar sus marcadores con una facilidad abrumadora, que le permite esconder bajo la alfombra su versión menos amable. Su víctima esta vez fue el Athletic, que no mereció tan duro castigo como ese 5-1 que refleja una distancia que no fue real. Pero así llega el Madrid al Clásico, líder y subido a una montaña de goles y de confianza con la que pretende contrarrestar el juego reluciente del Barcelona. Sutileza frente a contundencia, dos formas de entender el fútbol y la vida. Pero ese será otro capítulo de la historia.

Antes de llegar al Camp Nou debió superar una dura prueba. El partido estaba enredado para el Madrid, confuso de ideas y al que el Athletic le discutía con todo el derecho el dominio del duelo. Joaquín Caparrós le planteó un buen duelo táctico a José Mourinho y el Athletic mantuvo el tipo hasta que encajó el tercer gol. Nunca se sintió cómodo el Madrid, al que le sigue costando ganarse los espacios cuando el rival no se los regala. Pero apareció Susaeta para cometer un penalti absurdo sobre Di María y facilitarle al rival un triunfo del que se llegó a dudar. La solución a esa acción resultó sorprendente. Sergio Ramos fue el elegido para el lanzamiento, que ejecutó de forma perfecta. Cinco minutos después Gorka Iraizoz se ‘comió’ una falta de Cristiano y en la media hora final el encuentro ya fue otro.

Lo que se vio antes fue magnífico duelo, gestionado con gran inteligencia por el Athletic, que dejó una excelente impresión en su paso por el Bernabéu. Y de ese grupo de abnegados trabajadores, que se manejaron con envidiable orden y disciplina táctica, nadie sobresalió más que Fernando Llorente, un delantero que asusta por su presencia física, por su altura, y te destruye con los pies. Es un atacante excepcional, completísimo, con movimientos tan inteligentes como devastadores para el rival. Apenas tardó dos minutos en presentarse en sociedad, con un jugadón que retrató a Carvalho y Marcelo y que sólo el oportunismo de Pepe impidió que terminara en gol.

Llorente fue un tormento constante para Pepe, con el que jugueteó en varias ocasiones, y para Casillas, que se vio exigido como pocas veces lo ha sido de local en este curso. Obtuvo el premio a su trabajo en un gol ilegal, convertido en fuera de juego después de un tiro de Iraola poco antes del descanso.

A los vestuarios se fue ya mandando el Madrid, pero no sin sobresaltos. La paciencia y la pausa no son cualidades que se manejen con soltura en el manual de este conjunto, que se siente más cómodo cuando los partidos se resuelven a campo abierto. El Athletic le negó los espacios en las bandas y le condujo hacia el centro, tendencia natural y enfermiza del Madrid desde hace tiempo, pero que le causa un enorme malestar cuando no es él el que decide hacerlo, sino el rival quien le obliga.

Estuvo perfecto el Athletic e indeciso el Madrid hasta que Di María asumió el papel de distribuidor del juego, como ya hizo otras noches, y comenzó a regalar pases a sus compañeros. Uno de ellos, magnífico, se lo envió a Higuaín, que se escurrió entre San José y Amorebieta para batir a Iraizoz. Pudo marcar Ramos poco después, al cabecear fuera un buen envío de Özil y respondió Llorente después de un fallo de Pepe, que le regaló el balón y obligó a intervenir a Casillas

Después de la efervescencia que se vivió tras del gol, el partido ganó en temperatura. El Athletic no se encogió, al contrario, abrió filas, estiró sus líneas y terminó por dibujar el escenario que más le gusta al Madrid. Ese en el que el campo del rival es una pradera virgen por la que Cristiano, Di María, Özil e Higuaín cabalgan en completa libertad luciendo sus cualidades de velocistas.

Surgió de nuevo la figura imperial de Llorente para mandar un nuevo aviso que volvió a desactivar Casillas, pero en la siguiente jugada, el Madrid dibujó un contragolpe perfecto, que inició Higuaín, prosiguió con un sutil pase de genio Özil y terminó Cristiano. El primero de sus tres goles de la noche y decimocuarto en la Liga. Una barbaridad a la que sólo es capaz de responder Leo Messi.

Llegó antes del descanso el apuntado gol de Llorente y el paso por los vestuarios lo aprovechó Mourinho para despertar a sus jugadores, que salieron algo más animados, con otro aire, pero que necesitaron la ayuda del inocente Susaeta, con ese penalti que transformó Ramos, para desenredar un encuentro que comenzaba a complicarse. Llegó después el gol de falta de Cristiano, que debió celebrarlo junto a Iraizoz, que firmó en esa acción la cantada de la noche.

La distancia ya era insalvable y así pareció asumirlo el Athletic, demasiado golpeado anímicamente. Con todo solucionado, Mourinho dio descanso a Khedira, con molestias, Higuaín y Özil, reemplazados por Lass, Benzema y Granero. Y entre estos dos últimos y la torpeza de Amorebieta se cocinó el quinto gol del Madrid. Benzema combinó con Granero, que fue derribado dentro del área. El penalti, esta vez no se lo dejó a nadie, lo convirtió Cristiano para cerrar un marcador excesivo, porque ni el Madrid mereció tanto premio ni el Athletic tanto castigo.

Cristiano fué la figura de la noche con un Hat-trick.

Cristiano: ” Yo no estoy luchando por el pichichi, lucho por la liga “

“En la primera mitad marcamos dos goles y fue importante. En el segundo tiempo estuvimos mejor”. Es el resumen que Cristiano Ronaldo hizo al término del partido ante el Athletic. Autor de tres de los cinco goles de la noche, el portugués destacó que lo fundamental fue la victoria del equipo: “Tenemos un gran equipo y estamos muy contentos. Yo también lo estoy por haber marcado, pero lo más importante es que el equipo ha ganado. Estoy luchando por ganar la Liga, el pichichi no me importa”.

Cristiano supera a Messi como goleador del año 2010

Pese a que a algunos culés se les llene la boca al hablar de Leo Messi como prácticamente un dios, la realidad es que el argentino está lejos de poder compararse con Cristiano Ronaldo, y para prueba, los hechos.

El delantero del Real Madrid es el máximo goleador liguero de Europa en el último año. Ronaldo acumula 33 goles en Liga desde el pasado mes de enero, cifra que nadie ha podido superar en ningún otro país del continente. Sí, Messi fue el pichichi y Bota de Oro de la pasada temporada, pero tal y como reflejan los datos, esos galardones los ganó simplemente porque Ronaldo se perdió dos meses de competición. Si CR7 hubiese jugado alguno de esos ochos partidos que no pudo disputar, no cabe duda de quién hubiese sido el claro ganador del título a máximo goleador continental.

Esta temporada, Ronaldo no quiere que nadie le pueda arrebatar ni el Pichichi ni la Bota de Oro y lleva 14 goles, siendo el mayor goleador de las grandes ligas europeas y superando nuevamente a Messi.

Tras Ronaldo y Messi, el uruguayo del Ajax Luis Suarez ocupa el tercer lugar como mejor goleador liguero de 2010 con 26 goles. Antonio di Natale, del Udinese, es cuarto y otro madridista, Gonzalo Higuaín, es quinto con 24 goles.


Cristiano Ronaldo es duda para jugar contra el Athletic de Bilbao

Cristiano Ronaldo salía cojeando de los vestuarios del Estadio da Luz al terminar el amistoso contra España. La entrada de Sergio Busquets, que lo obligó a retirarse en el descanso, le puede pasar factura de cara al partido de Liga contra el Athletic de Bilbao, para el que será duda.

“Tengo el gemelo tocado, me duele un poco, pero vamos a ver cómo me encuentro mañana. Es un golpe, pero no parece nada importante”, afirmaba en la zona mixta del campo del Benfica. Dos días después, el portugués continúa teniendo molestias y su presencia en el Bernabéu este sábado no está clara.

El jueves no se entrenó con el resto de sus compañeros. Fue examinado por los médicos del club y se fue con los fiscos. A lo largo del día se le realizarán nuevas pruebas para ver si puede jugar contra el Athletic o no. En caso de seguir con molestias, Mourinho podría decidir darle descanso para que esté al 100% de cara al clásico contra el Barça.

El portugués no es el único madridista que volvió tocado de los compromisos internacionales. También Carvalho, Khedira e Higuaín. Así, el encuentro contra el Athletic puede ser la oportunidad para alguno de los menos habituales en el once de Mourinho.

Es el caso de Benzema, que se perfila como alternativa en caso de que finalmente Cristiano no pueda jugar. El francés sigue demostrando que su progresión va en línea ascendente. Marcó el primer gol con su selección ante Inglaterra y en el último mes ha tenido buenas actuaciones cada vez que ha tenido minutos.

Cristiano con problemas en el gemelo es duda.


La Portugal de Cristiano fué a una velocidad más

El campeón no juega amistosos, defiende la corona, con o sin puntos de por medio, con o sin tratados internacionales de cooperación por firmar. Nos lo enseñó Argentina y nos lo repitió Portugal, con la que cruzaremos del brazo las puertas de la FIFA por imperativo legal y porque en los despachos cazamos en pareja. Pero el partido no tuvo un gesto de hermandad. El vecino fue un macho ibérico rápido, enérgico, duro, con oficio, picado y con picante. Lo que nos temíamos. Y nos atropelló como no recordábamos, entre olés, que en fútbol es música de baile. Necesitamos una limpieza de autocomplacencia.

España anduvo sin balón y sin alma. Portugal nos quitó lo uno y lo otro, apretando mucho a Busquets y Xabi Alonso con ese trivote Martins-Meireles-Moutinho que desprende un fuerte olor a pólvora. Después se puso en ventaja y nos dio una paliza. Fue el KO que nunca debe tolerar el campeón.

Al minuto, Nani, cruce de galgo y pitbull, ya había probado a Casillas. E instantes después, Busquets y Cristiano habían cruzado los guantes. Dos amarillas de partido oficial, casi de Copa del Mundo. Ya sabemos que el Clásico se rodará sobre un guión de Tarantino.
Iniesta.

Sobrevivimos de milagro al arranque de furia lusa con una decoración equivocada: Villa a la izquierda y Silva en punta. Sólo Iniesta, que mejora cuanto toca, sostuvo la escarapela, porque por Xavi nunca pasó el partido. Luego Cristiano, que también aquí se mete el país en la mochila, nos hizo sufrir de verdad. Porque se fue a por Piqué desde el principio y ajustó cuentas con él. También hizo uno de los goles de su vida, que no figurará como tal. Le puso la muleta a Piqué, al que citó de lejos con la carrera y se lo pasó por la cintura con un recorte. Y a la salida del lance, inventó una cuchara inalcanzable para Casillas. Nani quiso apropiarse indebidamente de la gloria y metió su cabeza cuando el balón ya había traspasado la línea. Gautier pitó fuera de juego equivocadamente. Luego preparó el gol de Martins, una puñalada.

No volvió del descanso, pero su selección había cogido tal velocidad que tampoco le echó de menos. A la contra, con velocidad y oficio, nos sacó de pista. No lo arreglaron ni Torres, ni Cesc, ni Llorente ni el Brasil del 70 si Del Bosque lo hubiera tenido a mano. Cada gol fue un latigazo a un grupo en desbandada, sin orden ni espíritu. Un lazo horrible para el año de nuestra vida.

Cristiano no marcó, pero abrio la puerta de la goleada con unos 45 min de escandalo.

 

El gol más bonito de la carrera de CR7 fué anulado

Declaraciones post partido