Nosotros vimos nacer la leyenda

El Madrid pasa de ronda sin apuros

Juega en los últimos tiempos estos partidos el Real Madrid con nubarrones en la conciencia. En las horas previas se repiten los reportajes sobre 17 años de hambruna, sobre el Real Unión, el Alcorcón y hasta la final de Montjuic. Todo eso saltaba al Santiago Bernabéu, alimentado por el nada rotundo 0-0 de la ida, colgado de la chepa de los jugadores, un cierto olor a chamusquina confrontado con la ola de optimismo sobre la que navega el proyecto de Mourinho. Al portugués se le supone suficiente capacidad de preparación y motivación, y hasta una buena cuota de estrella, para que el equipo evite sonrojos y colapsos al estilo Titanic. Y así fue. El Real Madrid sorteó por fin una eliminatoria, su trauma reciente en Europa y en casa. Y lo hizo sin sobresaltos…

Al menos en el campo o más bien en lo que atañe al juego. Porque en un primer tiempo con más nervios que fútbol hubo vodevil arbitral con Paradas Romero ganándose su cuota de protagonismo, su sitio en la foto del partido. En el minuto 38 el Real Madrid ya sumaba cuatro tarjetas amarillas, casi todas en la cuenta de los nervios y la falta de química colectiva de quienes juegan poco y nunca juntos. Mourinho rumiaba su descontento enzarzado en protestas al cuarto árbitro primero y después al propio Paradas, que le terminó expulsando tras un intercambio verbal nada amistoso. Eso revolucionó a la animosa grada, que había respondido a la llamada de su entrenador y nuevo guía espiritual y disparó las pulsaciones del árbitro, que se cegó al borde del descanso y concedió el segundo gol, un remate de Higuaín que entró gracias a la posición antirreglamentaria de Ramos , que estorbó a Dani Hernández de forma tan decisiva como incuestionable.

Ese gol cerró un primer tiempo que no tuvo más historia que su arranque y su cierre. Al final marcó Higuaín para culminar un acelerón postrero en el que poco antes el argentino había perdonado a bocajarro. En el arranque había marcado Granero enmarcando un inicio activo y vertical del Real Madrid. El gol fue de póster: dejada de Pedro León desde la derecha y remate del ‘Pirata’ en la frontal, a la escuadra con el interior y un sutil efecto. El gol de la tranquilidad, vacuna y golazo, prometía más pero el Real Madrid dejó después minutos de dominio rácano en el que no hubo automatismos porque la alineación era nueva y con algunos jugadores demostrando que hay una distancia muy notoria entre titulares y suplentes. Quizá por eso en esos minutos de fútbol más bien plano y de ritmo cansino ya calentaban Xabi Alonso, Di María, Cristiano y un Lass que calentó y calentó… y nunca entró.

En esa primera parte el Murcia resistió con estilo. Iñaki Alonso planteó un equipo con personalidad, que no se descompuso tras el primer gol y que defendió con orden, organizado y basculando, y que salió (cuando pudo) tocando con movimientos canónicos. Con eso le llegó para aguantar sin grandes sobresaltos y para forzar un puñado de acciones a balón parado a la que seguían contras de un Madrid incómodo con el balón y sin el instinto habitual de la era Mourinho. Con intención de jugar largo y presionar arriba pero enseñando el abismo que separa a los titulares de unos suplentes a los que no ayudó el hecho de jugar casi todos al mismo tiempo. Un reserva entre titulares suele ofrecer mejores sensaciones que muchos reservas junto a un puñado de habituales.

Por eso no pareció casual que los mejores de la primera parte fueran Marcelo, hiperactivo como en cada partido y feliz por jugar sin demasiadas obligaciones defensivas, y Pedro León, uno de los más integrados en la primera unidad y reforzado por su gol en Milán. La peor parte quedó para un Diarra transparente, un Granero que dejó el gol y muy poco más, un Benzema que puso ganas pero no desequilibró y un Canales superado por la falta de minutos y sustituido en el descanso.

A ese equipo titular tampoco le benefició la imagen largamente mejorada del Real Madrid en el segundo tiempo. Con Xabi y Cristiano primero y con Di María después el equipo se pareció más a lo que acostumbra a ser ante un Murcia ya sin esperanza. Mucha presión, más ritmo y una catarata de llegadas al amparo de la habitual galería de tiro que se monta Cristiano. Con Granero en la media punta, Benzema como ‘9’, Xabi Alonso en los controles y Di María armando una revolución en los poco más de 20 minutos de los que dispuso. Las ocasiones se sucedieron y la goleada llegó casi por inercia, salpicada por otra aparición de Paradas Romero. Cristiano marcó tras un servicio primoroso de Di María con el exterior, Arbeloa fue expulsado por doble amarilla, Pedro acortó de penalti por mano de Xabi Alonso, Benzema hizo su gol (poca caza) en otra pena máxima, esta forzada por el hiperactivo Di María, y Xabi redondó la goleada con un lanzamiento de falta que le concedió, por fin, Cristiano. Todo en la recta final vertiginosa de un segundo tiempo en el que el partido se desperezó y dejó, aunque ya sin emoción, mucho más fútbol.

El Madrid pasó de ronda sin nungún problema.

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