Nosotros vimos nacer la leyenda

Archivo para enero, 2011

Katia Aveiro: “El bebé no tiene madre”

Más misterio alrededor de la paternidad del hijo del jugador del Real Madrid, Cristiano Ronaldo. La hermana del portugués en declaraciones al diario británico The Sun ha hablado sobre la misteriosa madre estaba intentando recuperar a su hijo. Katia Aveiro ha asegurado que la madre biológica del pequeño Cristiano “está muerta”. “No hay ninguna mujer llamándole. No hay madre, ni llamadas telefónicas, ni nada. Su madre está muerta. El bebé no tiene madre”, aseguró de manera muy contundente.

La abuela Dolores, madre del jugador, es quien cuida del bebé. “El niño es nuestro. No voy a decir cómo llegó a nosotros, pero garantizo que es el hijo de mi hermano, mi sobrino, de nuestra sangre. Su madre es mi madre, la persona que se encarga de él las 24 horas al día”, ha insistido Katia.

Además, hace unos días saltaba la noticia, a través del diario británico Daily Mirror, de que había sido descubierta la identidad de la joven que el año pasado dio a luz al hijo del portugués. Según el periódico, la misteriosa chica sería una estudiante británica, de 20 años, que ahora se arrepiente de haberle cedido la custodia total del bebé al jugador del Real Madrid y que además está dispuesta a luchar por recuperar a su hijo.

Al parecer, Cristiano Ronaldo y la joven firmaron un contrato que obligaría a la madre a mantener en secreto su identidad e incluso a no revelarle a su propia familia que ella ha dado a luz al hijo del astro futbolista. Aquel contrato también establecía que la custodia completa del niño sería para el jugador merengue y, a cambio, la chica obtuvo una jugosa compensación económica valorada en más de 11 millones de euros.

La noticia de la repentina y supuesta muerte de la madre del pequeño Cristiano coincide con que el arrepentimiento de la joven y sus ganas de luchar para recuperar a su hijo. Al parecer, ella, que se quedó embarazada después de una noche de pasión con el portugués, llama constantemente al futbolista para hacerle cambiar de opinión e incluso le ha ofrecido devolverle todo el dinero a cambio de ver a su hijo. A pesar de todo esto, la hermana de Ronaldo le defiende contra todo aquel que le critica: “Su hijo es lo más importante en la vida de mi hermano”.

El propio Ronaldo ha desvelado estos días que cuando sus obligaciones deportivas se lo permiten, cambia pañales. “No es el trabajo que más me gusta, pero claro que lo hago”, ha dicho. El jugador también le dedica los goles que marca llevándose el dedo a la boca.

La hermana de CR7, y Cristiano jr.


El Madrid golpea primero

El partido llenó una videoteca, desde las pinturas de guerra con efecto estimulante de las vísperas al botellazo vandálico a Casillas en los postres, pasando por el fabuloso serpenteo del gol de Benzema y la más fabulosa polémica del tanto fantasma de Luis Fabiano. Pero el montaje final retrata bien que fue mejor el Madrid, con más fútbol y aplomo, y que el Sevilla sacó poco provecho de su ardor guerrero.

El partido resultó malhumorado, con patadas condenables, al borde siempre de la gresca y sin demasiada agitación en las áreas, pero tuvo encanto por caliente y competido. Y lo decidió Benzema, que no entiende de inviernos ni veranos. Juega con la misma emoción, poca, en el ecuador y en el polo. Y esa sangre congelada le ayuda en partidos como el de ayer, en los que el público ablanda de verdad el ánimo de todos menos el suyo. Su gol salió de la nada, de una pared sencilla con Özil junto a la banda derecha. El francés aceleró, muleteó a Alexis con un frenazo, limpió con el recorte a Escudé y decidió con la izquierda. Aquella maravilla firmada con Adebayor descansando ya en un hotel de Madrid desenganchó al Sevilla de su hinchada, el principio de su fin.

A Mourinho le convenía más un duelo táctico que emotivo, de poco recorrido, que nunca calara en la grada. Y lo manejó con el trivote Khedira-Xabi Alonso-Lass. Fue un partido para hombres, que diría Valdano, y el Madrid lo conquistó sacando músculo, aunque el francés anduviese un punto más agresivo de lo aconsejable. Lesionó a Sergio Sánchez en una entrada horrible y opositó imprudentemente a la expulsión. Xabi, en cambio, desactivó con talento y oficio a la infantería sevillista, ese preparado energético Zokora-Romaric que apenas tuvo empuje.
El gol fantasma.

Tampoco cargó la caballería ligera, con Navas y Perotti por fuera. El primero está a un mundo de sí mismo. Tardó dos jugadas Arbeloa en tomarle la medida y dejarle en nada. El argentino nunca desbordó a Sergio Ramos, insuperable ayer como lateral. Se sintió en casa. Luis Fabiano entró y salió del partido y Kanouté casi nunca estuvo en él. Pero entre ambos, con el Madrid durmiendo el encuentro en el descuento de la primera mitad, prepararon la jugada polémica de muchas copas: el brasileño recibió del malí, esquivó a Casillas y empujó la pelota a puerta vacía. Albiol, lanzado, la frenó con el muslo y reaccionó después con astucia para poner la puntera de sus botas y arrastrarla fuera del marco. Fermín, el pelirrojo asistente de Undiano, no la vio entrar. Canal+ nos invitó después a una prueba de agudeza visual con media docena de magníficas tomas, aunque ninguna definitiva.

Ese lance recordó al Sevilla el videoestímulo previo y su juego tuvo más espinas y menos soluciones. Pegó más de lo que le convenía y un Madrid más sensato y con más espacios, especialmente desde la entrada de Di María y Marcelo, la operación galgos de Mou, pudo pintarle la cara. Xabi rozó el gol desde medio campo. Özil y Cristiano traspapelaron la sentencia casi a puerta vacía. El portugués se ha tomado un respiro y eso es un sinvivir para el Madrid.

Cristiano estuvo muy cerca del gol, pero ni el ni Ozil lo consiguieron en una jugada muy clara.


Irina Shayk la más sexy


Un gol de Benzema da los 3 puntos

Mourinho le puso un nueve al equipo, Benzema, pero le quitó la imaginación de Özil y las ideas, la referencia, la serena lucidez que aporta Xabi Alonso. Granero trató de asumir esa función y estuvo a la altura del reto. Apenas retuvo el balón, lo hizo circular con rapidez y dio una buena salida desde atrás. Tocó con soltura en corto y se atrevió a combinar en largo. Asumió la responsabilidad que le correspondía y con su actitud y con su juego dejó en evidencia a Gago, que se dejó el alma, si alguna vez la tuvo, en sus largas estancias en el banquillo y la grada. Cada ausencia de Xabi Alonso hace aún más evidente lo indispensable que es para su equipo. Mourinho no fue ajeno a ello y en el descanso deshizo el camino andado y devolvió su sitio en el once a Xabi y Özil.

Dejó el Madrid una imagen bastante pobre en el primer tiempo, con Di María dando unos síntomas cada vez más evidentes de cansancio y ya se sabe que cuando a uno le fallan las fuerzas suelen abandonarle también las ideas; con Kaká agotado después de 20 minutos; con Cristiano mucho menos activo que de costumbre, con menos peso en el juego del equipo, y con Benzema absolutamente desaparecido y ausente. Se vio un conjunto demasiado espeso y perdido en el centro del campo, intranquilo en defensa y sin dar noticias en ataque.

El Mallorca se presentó en el Bernabéu sin sus mediocentros titulares, De Guzmán y Martí, dos de los principales pilares sobre los que Michael Laudrup ha edificado su obra. Los jóvenes Joao Víctor y Tejera no se dejaron impresionar por la majestuosidad del escenario y cumplieron como veteranos. Delante de ellos, Nsúe, ‘Chori’ Castro, Pereira y Webó fueron una amenaza constante para la distraída defensa del Madrid.

El equipo de Laudrup propuso un partido abierto y a partir de su excelente orden táctico y disciplina en defensa, bajo el mando de ese magnífico central que es Nunes, quiso ganar a la carrera, al contragolpe, jugó con los espacios que dejaba el Madrid a su espalda. Si no obtuvo premio fue por la falta de precisión en el remate que demostraron Nsúe y Webó.

Lo mejor de un discreto Madrid en el primer tiempo se vio cerca del cuarto de hora, en una fabulosa combinación entre Marcelo, Kaká, Benzema y Cristiano que acabó en nada. Aunque no es del todo exacto, porque en el contragolpe de esa acción Nsúe estrelló el balón en el poste de la portería de Casillas. Llegó solo aprovechando el espacio dejado por Marcelo en su subida y la habitual dispersión táctica de Sergio Ramos. Se produjo entonces un cara a cara entre Casillas y Marcelo, que intercambiaron reproches y dirimieron sus diferencias sobre el césped. Este camino, airear las diferencias entre unos y otros, no puede conducir a ningún buen sitio.

Se consumió la primera parte en medio de una indefinición general, con el encuentro sin llegar a inclinarse hacia ninguno de los costados. Tuvo más presencia, más posesión el Madrid, pero la mejor ocasión la malgastó Nsúe, como ya quedó apuntado. Fueron tres cuartos de hora de nerviosa tranquilidad para Aouate, que apenas se vio exigido.

El panorama cambió en el descanso. Mourinho retiró a Gagó y a Kaká y dio entrada a Xabi Alonso y Özil. Con los cambios el Madrid recompuso su figura, recuperó el orden, el sentido y las ideas. Y para que nada faltara también surgió la figura de Casillas, que se lució para desviar un magnífico remate de Webó de media volea.

Asegurada la portería propia, llegó el momento de asaltar la del rival. Fue a falta de media hora, cuando Benzema recibió de Granero en el borde del área, controló con el pie derecho y con el izquierdo mandó el balón lejos de los guantes de Aouate. Un excelente movimiento de buen delantero. El francés posee talento, pero lo mantiene tan escondido y demuestra tan poca alma que hasta los más entregados a su causa nos vemos en la obligación de desconfiar.

Con Xabi Alonso al mando y Özil moviéndose entre líneas como no lo había hecho nadie hasta entonces, el Madrid tomó el control definitivo del choque. No renunció el Mallorca al ataque, pero sus llegadas se fueron espaciando en el tiempo.

Y en ese camino hacia Casillas, Mourinho pretendió poner más obstáculos, al situar a Lass por Granero. Lejos de fortalecer al equipo, el cambio debilitó al Madrid, que perdió posesión con la marcha del mejor socio de Xabi. Si de ahí al final crecieron las ocasiones del Madrid fue más por el cansancio que ahogó al Mallorca que por lo que propuso el equipo de Mourinho. Cristiano mandó un cabezazo al larguero y Aouate se lució en un mano a mano con Benzema.

Los atacantes fueron incapaces de cerrar el partido y, como tantas otras veces, le correspondió hacerlo a Casillas, que evitó el empate de Webó en la última acción del choque. Hay cosas que nunca cambian.

Esta vez CR7 se quedó sin mojar.


…Y van veinte

El Real Madrid, en semifinales de Copa, contra el Sevilla, y el Atlético tan superado por el derbi como en los últimos once años, veinte partidos que han construido un complejo que ya podría renovar la pregunta filosófica del niño rojiblanco: ¿Papá, por qué siempre perdemos contra el Madrid?

La intriga duró poco, hasta el minuto 22, gol de Cristiano. Fue una intriga meramente teórica, también hay que decirlo. En la práctica el Madrid parecía controlar la situación sin que le hiciera falta poner demasiado. No hubo rastro del temido arreón del Atlético, ni el fuego del infierno ni la llama de un mechero. Hasta para eso es necesario el fútbol; un poco, al menos. Algo de confianza, si acaso, alegría de vivir. Nada. La única ocasión de quien debía ser acosador llegó por una pifia de Casillas, que estrelló un despeje contra la presión de Reyes y el rebote casi acaba en gol.

Mourinho hizo cambios en el once. Insistió en la suplencia de Benzema (en verano habrá que venderlo al peso), sentó a Kaká y subió a Marcelo hasta el centro del campo, con Arbeloa por detrás. No le fue mal al equipo, pero tampoco señalaremos que le fue mucho mejor. No importa, para ser sinceros. El Madrid ejerce una superioridad sobre el Atlético que poco tiene que ver con los movimientos tácticos. Es un dominio técnico y moral, un asunto para tratarlo con el paciente recostado en el diván.

Quique, por su parte, apostó por Elías, Tiago y Fran Mérida. Tampoco se advirtió ningún efecto revitalizante. El nuevo es un obrero más, el portugués está por alcanzar su mejor forma y Mérida aún precisa tiempo de cocción. Su reunión en el medio ni aseguró la pelota ni compensó la suplencia de Juanfran.

Nueve.
El gol del que ya hemos hablado se cuajó en el primer despliegue serio del Madrid, cuando asomó medio cuerpo al balcón del área enemiga. Después de dos intentos, e hilando la misma jugada, un centro de Sergio Ramos tocó en Filipe y Cristiano apareció como el mejor nueve del mundo, que tal vez lo sea. Fue un remate incontestable, de los que hinchan la red.

Muy poco después, el Atlético interpretó la lesión de Reyes como un augurio funesto, casi como una señal de los dioses: tampoco sería esta vez. Diego Costa fue el relevo del jugador herido y recién incorporado completó una magnífica internada por banda en la que nadie creyó. El balón se paseó por la portería de Casillas sin encontrar perro que le ladrara.

El Madrid no tuvo interés en más. Siempre dio la sensación de guardarse algo, mucho, y nadie mejor que Cristiano para simbolizarlo. Después de marcar gol y de varias carreras poderosas, quiso asistir a Di María de tacón, y si se le hubiera exigido más hubiera dado más, goles, galopes y taconazos.

En la segunda parte, Fran Mérida fue quien estuvo más cerca del empate. Recortó con habilidad en el área, pero su disparo salió flojo y modosito. Es una evidencia: sin Kun, no hay fuego. Ni esperanza.

Marcelo pudo ser víctima de un penalti y lo fue seguro de un fuera de juego que hubiera terminado en gol. Pero a esas alturas ni el árbitro importaba. No había ni para discutir y tal vez sea eso lo peor que se puede decir del Atlético: ni discutió.

 

Cristiano suma y sigue, va camino de rcord, esta temporada lleva ya más de 30 goles.


Se complica la liga

El Madrid cerró la primera vuelta como la empezó, sin pólvora en un campo de esos señalados como asequibles en la agenda de los grandes. El estadio que asistió a la humillación de su equipo ante el Barcelona (0-8) paró los pies a un Madrid que, por no tener, no tuvo ni suerte. Porque esta vez el último minuto no fue propicio y el pildorazo de Cristiano Ronaldo se estampó en el larguero de Diego Alves. Así que Mourinho tuvo que conformarse con el empate, gracias principalmente a dos hombres que empezaron con él en el banquillo: pase de Benzema y gol de Granero.

Sin un delantero fijo y con Kaká completando la línea de creación, no era difícil imaginar un Madrid con más juego que remate. No fue así, principalmente porque el equipo de Mourinho está diseñado para hacerlo todo a mil por hora. Futbolistas como Kaká u Özil necesitan la pausa y masticar más la jugada. De sus botas salieron los únicos momentos de peligro antes del descanso, sobre todo en un pase del brasileño que desvió Cristiano y Diego Alves sacó con el pie.

De salida, Mourinho situó a Kaká por detrás de Özil, aunque el madridista que más pisó el área, como siempre, fue Cristiano Ronaldo. El Almería se defendió bien y, a diferencia de otros equipos de su pelaje, porfió por llegar al área de Casillas tratando el balón con esmero. Como, además, tiene dos balas diminutas (Crusat y Piatti) y un grandullón con olfato (Ulloa), conviene no despistarse. Justo lo que le ocurrió al Madrid sobre la hora de juego, cuando Crusat y Piatti llegaron al área de estampida y Ulloa, aprovechando el balón suelto, batió a Casillas con un tiro ajustado.

Mourinho buscó rápidamente soluciones en el banquillo y volvió a acertar con la elección. Carvalho dio más seguridad a la defensa que Albiol y Granero, tirado a la banda derecha, fue el único que acertó a batir a Diego Alves. Al Almería, que hasta ese momento había defendido bien su sorprendente ventaja, le pudo la ambición que transmite su entrenador. Se fue demasiado arriba y dejó espacio para una contra que empezó Cristiano Ronaldo, continuó Benzema y culminó el canterano con un trallazo inapelable.

A falta de un cuarto de hora, aquello empezaba a sonar a historia conocida. Pero, a diferencia de otras veces, el Madrid dio en hueso con el Almería. En lugar de empotrarse en el área para esperar el fin, los locales buscaron el área rival siempre que pudieron. De hecho, el partido acabó con un saque de puerta de Casillas. Antes, el Madrid había quemado sus naves con la reclamación de dos penaltis a Cristiano Ronaldo y Benzema, en los que Pérez Lasa se dio mus. Los cuatro minutos de descuento fueron vibrantes, sobre todo porque Cristiano Ronaldo dispuso de dos faltas de esas que ponen de los nervios a cualquier portero. En la primera, lejana, el balón se estrelló en el brazo de M’Bami. La segunda, casi sobre la línea del área, golpeó violentamente el larguero de Alves. Y ya no hubo tiempo para más.

Cristiano estrelló en la madera, una falta que podria haber valido 3 puntos.

 

C.Ronaldo acaba máximo goleador de invierno con 23 goles, cinco más que Messi

El portugués Cristiano Ronaldo (Real Madrid) no logró marcar en el último partido de la primera vuelta de la Liga en Primera División, pero acaba como máximo realizador con 23 goles, cinco más que el argentino del Barcelona Leo Messi, que tampoco incrementó su cuenta hoy.

David Villa (Barcelona) fue uno de los bigoleadores de esta jornada y despide la primera vuelta del campeonato como primer artillero nacional clasificado en tercera posición con catorce dianas.

Mikel Aranburu (Real Sociedad) y José Callejón (Espanyol) también marcaron por partida doble.

David Barral hizo con el Sporting el gol más tempranero en lo que va de competición, cuando falta por disputarse el partido Atlético de Madrid-Mallorca para completar la primera vuelta de la Liga.

— Clasificación tras la decimonovena jornada:

– Con 23 goles: Cristiano Ronaldo (POR) (5p) (Real Madrid).

– Con 18 goles: Messi (ARG) (1p) (Barcelona).

– Con 14 goles: Villa (Barcelona).

– Con 11 goles: Fernando Llorente (Athletic Club).

– Con 10 goles: Pedro (Barcelona); Nilmar (BRA) (Villarreal).

– Con 9 goles: Trezeguet (FRA) (2p) (Hércules); Rossi (ITA) (3p) (Villarreal).

– Con 8 goles: Valdez (PAR) (Hércules); Kanouté (MLI) (2p) (Sevilla).

– Con 7 goles: Agüero (ARG) (Atlético de Madrid); Osvaldo (ARG) (1p) (Espanyol); Caicedo (ECU) (Levante); Higuaín (ARG) (Real Madrid); Diego Castro (4p) (Sporting); Aduriz (Valencia).


El bicho