Nosotros vimos nacer la leyenda

Archivo para febrero, 2011

Se pone muy difícil la liga de nuevo

Dos tiros al palo, un par de fallos indescifrables de Benzema, dominio casi absoluto del juego y quince minutos, los últimos, de asedio constante. Quizá también un penalti. Y que nadie piense que estoy redactando una denuncia; hago una enumeración de los hechos. En resumen, el Madrid puso los ingredientes de la victoria, pero le faltó el gol, ese pequeño detalle. Sin embargo, antes que refugiarse en el infortunio como única explicación del resultado sería de justicia considerar al rival. Para el Deportivo este penoso escenario era el mejor de los posibles, palos incluidos. Su partido perfecto era llegar hasta los minutos finales con el agua al cuello y la pistola en la sien. Que no digan ahora que el Depor no jugó para ganar porque jugó para lo único que podía: sobrevivir.

El empate no es un drama para el Madrid, aunque ahora sea el momento de escenificar la tragedia. El encuentro no castiga la pereza ni la falta de talento; pertenece a una categoría determinada, casi estadística, la de los partidos que vuelan porque sí, como compensación matemática a otros triunfos afortunados que sólo la banca recuerda. Y para el Depor es parecido. Anoche cobró una carambola que se le debía. También corrió como nunca, y en esa combinación de dados y voluntades se explica todo.

Si hacemos memoria, podríamos señalar que el Madrid dejó pasar la primera parte. Pero tampoco se ajustaría totalmente a la verdad. Controló, se perdió un gol de Cristiano por fuera de juego y varios disparos silbaron junto a los oídos de Aranzubía. No permitía mucho más la presión del Deportivo.

Gran esfuerzo local, pero incierto. La duda que plantean los equipos que arañan es cuánto tiempo les durarán las uñas. El Madrid, por su parte, parecía ensayar la variante que le proporciona Kaká sobre el campo: más combinación, más paredes en las que apoyarse. Y un inciso: Kaká no parece haber sido víctima de una prolongada lesión, sino de un peculiar caso de amnesia. El objetivo no es tanto que recupere la forma física como que recuerde. Y va recordando, algo.

Lo lógico, de regreso del descanso, era pensar que el Madrid ganaría a los puntos, por pura decantación, otra vez la estadística. Sin embargo, el Deportivo todavía tenía garras. Si en lugar de Sand, hubiera contado con un punta más ágil es seguro que Casillas no habría terminado con las manos limpias.

El caso es que no es lo mismo sumar minutos que descontarlos y Mourinho perdió la paciencia: Di María por Kaká y Adebayor por Lass. Más empuje, escasa elaboración, toque de corneta. Otro esquema. Casi media hora por delante.

Acoso.

El último cuarto de hora fue un bombardeo de balones, un atacar constante. Primero Aranzubía repelió un durísimo lanzamiento de Cristiano; acto seguido Adebayor remató al palo y sin tiempo para tomar aliento Cristiano, otra vez, rebasó a media defensa por velocidad y disparó al palo, al mismo. El posible penalti es confuso porque Morel tenía el brazo junto al cuerpo, quién sabe si pudo apartarlo. Pero insisto. Esa jugada y el empate final vienen de lejos, de un partido que no somos capaces de recordar, de otro día, de un golpe de suerte que anoche ajustó cuentas.

Al final del encuentro Cristiano hizo un jugadón, que terminó al palo.


Buen resultado en Gerlands

Partidos extraños para hombres extraños. El de ayer se convirtió en algo tan enredado que sólo Benzema podía deshacer el primer nudo. Luego, cuando el marcador parecía decidido en favor del Madrid, surgió Gomis, de nombre Bafétimbi, lo que explica no pocas cosas. Un delantero particular: cuesta saber si tiene el ingenio al derecho o las botas al revés. Él consiguió el empate, tan solo en el área que parecía abandonado.

Pero ni el tanto del Lyon nos puede distraer de una imagen que competirá con la de Gadafi en los noticieros del mundo. Florentino Pérez, ejemplo de estoica formalidad, persona que aceptaría con un suspiro el aguijonazo de una avispa, se desparramó con el gol de Benzema. Quien fuera gélido presidente se levantó del palco riendo y gesticulando hasta quedar de pie con los brazos en uve, de victoria y de vendetta. Así, encajado en el troquelado de Rocky, permaneció unos segundos eternos que nos permitieron observar partes de él jamás vistas: la pasión, el descontrol, los molares y las axilas.

Se entiende y se disculpa: hace año y medio Florentino viajó hasta Lyon para contratar a un delantero que no termina de cuajar. Hasta ayer, al menos. Con ningún jugador había hecho un esfuerzo personal tan significado y a ninguno ha protegido tanto de las críticas. Llámenlo química o tozudez. Intuición, a tenor de lo visto anoche.

El caso es que el partido estaba encallado cuando Benzema entró al campo en el minuto 63, relevo de un Adebayor casi inédito. El público de Gerland le recibió con más entusiasmo que los cien millones de madridistas que pululan por el mundo, según estimaciones evangélicas. Parecía el Benzema de siempre, el introvertido, el indolente; en definitiva, el ariete que ha sido adelantado por el alumno recién llegado.

Al minuto percibimos el cambio. Benzema porfió un balón encasquillado en los pies de Toulalan, terrenos del lateral izquierdo. Su iniciativa fue seguida por la persistencia de Özil, que picoteó hasta sacar de allí la pelota. Luego se apoyó en Cristiano, que no se pierde una pelea, y a ambos se les unió Benzema, que seguía la jugada con interés inusitado. Lo que siguió fue el resumen de sus peculiaridades. Benzema controló el balón y lo condujo recorriendo en horizontal el área pequeña. Le abordaron, sucesivamente, defensas, estibadores de muelle y orcos. Le gritaron ¡chuta! desde Lugo, Helsinki y Pekín. Lo hizo cuando le dio la gana que fue en el único momento que pudo. Un disparo mordido, asediado, a medio caer. Tan accidentado fue el golpeo que el balón no salió rodando, sino dando volteretas. Así pasó entre las piernas de Lloris y así burló el esfuerzo de Cris, atrapado en la red como un besugo. Pensándolo bien, estuvo contenido Florentino.

A favor.
Lo que divisamos como una cuesta arriba se convirtió en terreno llano y luego favorable. Bastos, el más impetuoso de los franceses, vio una tarjeta amarilla que le impedirá jugar el partido de vuelta. Se lo tomó como si le hubieran comunicado una defunción por carta. Para el Madrid fue justo lo contrario.

Acto seguido, Cristiano, escorado en la izquierda, estrelló un tomahawk en el palo; habrá que talar un árbol y cambiarlo por otro. Luego, casi de inmediato, Sergio Ramos cabeceó al larguero un balón que volaba desde el córner. Reconozcamos que le sobra barullo, pero admitamos también que le falta suerte.

No habíamos superado el cuarto de hora del segundo tiempo y el Madrid ya había transformado la cerrazón en asedio. Y aún faltaba un acercamiento más, el que Gourcuff repelió con un codo sin que el árbitro (ni su ayudante) advirtiera que esa articulación picuda forma parte del brazo. Mourinho se lo recordó más tarde en conferencia de prensa.

Después, el cambio y el gol. Benzema que despierta los aplausos y que hace enmudecer al estadio entero, vecinos y familiares. La jugada está narrada, también el descorche de Florentino. No había bajado los brazos el presidente y Lass ya había entrado por Khedira para asegurar el resultado. Costaba imaginar que algo pudiera ocurrir, algo malo.

Pero sucedió. Los cambios animaron más al Lyon que al Madrid, básicamente, porque Marcelo entró (por Özil) con la consigna de no cruzar el medio campo. Pjanic, por contra, es un futbolista interesante y malvado que se inspira contra el campeón de los campeones.

El gol del empate confirmó la mala noche de los centrales madridistas. Cris les ganó el salto y cabeceó al centro del área, donde Gomis sacó ventaja de la posición de Sergio Ramos, que no estuvo rápido para escapar del área. Bafétimbi se encontró ante un arco iris de siete metros y no falló el remate.

Di María.

Los escasos cinco minutos que quedaron fueron para repetirse sustos y ocasiones, la última de Di María, que completó un maratón, carrera de más mérito cuando te patean las piernas y debes levantarte cien veces.

La sensación final fue extraña porque nadie se sintió totalmente satisfecho del resultado. Ambos pudieron ganar y perder, y ambos se tendrán que jugar el apartamento en la vuelta. Sin Bastos, lo que será una ventaja, y con Lisandro, lo que compensará su baja.

Ahora Mourinho debe decidir a quién quita para poner a Marcelo y con qué delantero centro pelea por el pase a cuartos de final. Si preguntan a Florentino ya conocen la respuesta.

El Madrid se llevó un buen resultado para la vuelta.


Cristiano: “Prefiero la Champions antes que un Balón de Oro”

Su juego pareció egoísta al principio de temporada y fue criticado por ello. Pero ahora lleva dos partidos seguidos sin marcar y, sin embargo, ha sido elogiado por su solidaridad.

No puedes vivir pensando en las críticas de los demás, tienes que pensar en ti mismo y concentrarte en el fútbol. A mí no me preocupa jugar un partido y al día siguiente escuchar la radio o leer la prensa. Yo voy a seguir trabajando de la misma forma sin importarme que me critiquen o no.

El hecho es que ahora se está viendo a un Cristiano más maduro y más protagonista en el juego colectivo del equipo.

El Madrid no puede depender de un solo jugador, sería mala señal. Tenemos una plantilla muy buena y yo me adapto a las circunstancias del partido y a los jugadores que están. El míster es el que decide la forma en la que tengo que jugar. Si hago bien las cosas, mi familia, la afición y yo nos quedamos muy contentos.

¿Está en el mejor momento de su carrera?

Sí. Siempre busco encontrar un equilibrio en mi trabajo. Lo estoy haciendo bien, pero todavía no he ganado nada. Espero lograr muchos títulos…
Usted siempre dice que cada día trata de mejorar algún aspecto de su juego. ¿En qué piensa que debe perfeccionar su fútbol?

Si piensas que sabes todo, nunca vas a triunfar. Hay que mejorar siempre. Y eso es lo que intento hacer. Todo lo que hacía con 18 ó 19 años lo sigo haciendo ahora. Por eso estoy siempre evolucionando y aprendiendo cosas nuevas. Ahora estoy más maduro como jugador. La experiencia te da estabilidad y te ayuda a estar más tranquilo en el campo. Trato de aprender partido a partido.
Ahora lleva 24 goles en Liga. ¿Qué supone para usted superar el récord de 38 tantos de Hugo Sánchez y Zarra?

No estoy obsesionado con ese récord. Quiero títulos. Los récords no me dicen nada. Lo que más quiero es ayudar al equipo a ganar títulos porque el Madrid no se puede quedar dos años sin ganar nada. Con lo otro no vivo obsesionado.

¿Por qué cree que cada día hay más animadversión al Madrid en los campos rivales?

Cuando llegamos a una ciudad somos recibidos en el aeropuerto y el hotel de una forma muy amable, pero no sé explicar por qué la gente cambia su forma de comportarse con nosotros y nos silban, insultan… Es una pregunta difícil de responder y no sé explicar ese cambio de las personas cuando entran en el estadio. Son situaciones con las que hay que convivir. Sabemos que en el fútbol hay mucha envidia, porque hay gente a la que le gustaría estar en nuestra posición. El míster dio un ejemplo muy claro cuando jugamos contra Osasuna. Dijo que ellos hicieron antifútbol tirando balones al campo, tirándose al suelo Pero es normal porque todos los jugadores de Osasuna quieren jugar en el Madrid, quieren tener los éxitos que tenemos nosotros Me gustó ese mensaje y me quedé con él en la cabeza. En los estadios mucha gente mira para nosotros y no entiende nuestra privilegiada situación. Por eso quieren molestarte diciéndote cosas, criticándote Pero tienes que estar preparado para eso.

En los últimos dos meses está teniendo una actitud impecable en los campos rivales para que nadie pueda reprocharle nada.

Las otras aficiones pueden intentar lo que quieran, porque nunca van a minar mi moral ni a influir psicológicamente en mi forma de jugar. Pueden entrar al campo y pegarme porque yo no voy a cambiar mi manera de jugar. Al que le gusta, le gusta. Y al que no le gusta, pues que se quede en casa. Yo no soy de hierro y sé que no se pueden hacer algunos gestos, pero es fácil hablar de autocontrol si uno está en el sofá de su casa viendo el partido. Cuando tú estás en medio de un partido con la presión y con mucha gente insultándote o diciendo cosas sobre tu mamá, es difícil no responder. Yo lo intento y trato de que esas cosas si acaso me motiven para hacer bien mi trabajo.

¿Ha llegado a tener ganas en algún momento de dejar la Liga española por culpa del tratamiento que recibe de las aficiones rivales y por las patadas que recibe?

En el momento en que estás débil, por tu cabeza pueden pasar muchas cosas. Pero como yo soy fuerte psicológicamente, intento abstraerme de todo eso. Aunque en los momentos de debilidad, sí que he llegado a pensar que estoy cansado de que me insulten a mí y a las personas que quiero. De todos modos, son cosas que forman parte del fútbol y estoy muy feliz en la Liga española. La gente en Madrid me trata con un cariño muy especial. Y si ahora tuviera que elegir entre Portugal y España para vivir, elegiría España, porque yo estoy encantado aquí.

En ocasiones hasta parece estar bien visto dar patadas a Cristiano, mientras que con Messi el tratamiento parece diferente. ¿Tiene usted esa misma sensación?

No quiero entrar en la polémica de a quién le pegan más. Vosotros, los que analizáis los partidos, sois muy listos y sabéis cuál es la realidad. Si yo digo lo que pienso, tendrá una repercusión mayor y la gente me va a criticar, así que prefiero no decir nada. Si las cámaras y la grabadora estuvieran apagadas, yo os daría mi punto de vista y podríais confirmar que es verdad lo que digo. No creo que los jugadores me peguen con maldad, porque los rivales están en el campo para hacer su trabajo lo mejor posible. En el futuro, creo que las cosas van a ir mejor…
¿Cree que en esos campos donde le insultan, será capaz de revertir la situación y transformar las críticas en elogios?

Sueño con eso, pero a lo mejor la gente no quiere dar su brazo a torcer y prefieren silbar antes que aplaudirte. Por ejemplo, cuando juego bien, algunos amigos míos me dicen que jugué regular. Yo sé cuándo juego bien. Pero si eso pasa con mis amigos, imaginaos con el resto de la gente. No necesito que nadie me diga ‘haz esto o haz lo otro’. Sé cuándo hago algo mal y por eso intento corregir mis defectos.

La temporada pasada, toda la presión recaía sobre Cristiano. Sin embargo, la llegada de Mourinho le ha quitado presión. Valórelo.

Sí, claro. Me alegró su llegada. La verdad es que el míster ha venido y ha calmado un poco las críticas hacia mí. Mourinho tiene poder, moral, títulos y sabe lo que dice. A mucha gente no le gusta, pero él no es hipócrita y dice lo que piensa. Yo estoy encantado por su llegada y espero lograr muchos éxitos juntos.
Mourinho ha dicho que pasa muchas veces por Cibeles y se imagina el día en que pueda celebrar un título allí.

Yo no suelo ir por Cibeles. Es muy raro que pase por allí.
¿Ha visto vídeos de cómo celebra el madridismo allí los títulos?

Sí, he visto alguna celebración en DVD. Me gustaría vivir eso pronto. Yo he celebrado títulos con el Manchester United, pero un millón de personas en la calle tiene que ser algo impresionante…

Hace unas semanas, en Barcelona se decía que la Liga ya estaba acabada. ¿Pero qué es eso que tiene el Madrid que hace que siempre vuelva?

Tienes que estar en la lucha porque en el fútbol puede pasar cualquier cosa. En el partido contra el Sporting, el Barça tuvo el setenta por ciento de la posesión y sólo marcó un gol, y anoche miren lo que sufrió ante el Athletic. Esto demuestra que el fútbol es muy complicado. Podemos ganar la Liga. Sabemos que es difícil, pero estábamos a siete, ahora a cinco y quién sabe si la próxima semana estamos a dos…

Se ha hablado de su mala relación con alguno de sus compañeros de vestuario.

Esta pregunta es muy interesante. Cuando estoy bien, haciendo buenos partidos y marcando goles, la gente parece que tiene interés en inventarse algo. En Portugal pasa lo mismo. Aquí han dicho que tengo mala relación con Iker y no sé de dónde ha venido eso. Después, que Iker me ha dado consejos para que yo no responda mal a los aficionados. Son mentiras que me molestan. No se puede ganar dinero dándole una mala información a la gente. Esas cosas sí que me molestan y no me gustan. Las personas deben conocer la verdad.

¿Y cuál es la verdad?

Gracias a Dios tengo una relación muy buena con todos. Es verdad que con unos tengo más amistad que con otros, pero es algo normal. Eso también pasa en la escuela. Yo tengo un cariño especial con Marcelo, Pepe, Kaká, Carvalho Con esos chicos que hablan portugués estoy más cerca por el idioma y porque a algunos ya los conocía de la selección. Pero me llevo fenomenal con Sergio Ramos, Iker, Arbeloa, Alonso No me gustan las personas que me hacen mal y esos chicos nunca me hicieron mal. Todo lo contrario, me ayudan mucho. Son jugadores de equipo. El grupo es fenomenal. Lass, Adebayor, Karim Todo es perfecto.

¿Suelen quedar tras el entrenamiento para tomar algo?

Sí, de vez en cuando hacemos comidas aquí en Valdebebas y también en restaurantes con toda la plantilla. Los que están más cerca de mí son los portugueses y a veces vienen a comer a mi casa, salimos por ahí Y otras veces hacemos reuniones con todo el equipo. El ambiente aquí es fenomenal.

¿Es verdad que en 2008 tuvo la posibilidad de fichar por el Barcelona pero prefirió esperar por el Madrid?

Siempre tuve el sueño de jugar en el Madrid por su historia, por su palmarés y por los jugadores que vistieron esta camiseta. Antes de ir al Manchester United, yo ya soñaba con jugar en el Madrid. Pero surgió la posibilidad de irme al Manchester y me fui. En 2009 había otros clubes interesados en mí y de hecho estuve cerca de irme a otro equipo, pero yo quería jugar en el Real Madrid.

¿Qué equipo era ése?

No importa ya. Aquí soy feliz. Este es mi sitio.
Entre esos jugadores que han defendido la camiseta del Madrid está Ronaldo, el ‘gordito’, que el pasado lunes anunció su retirada.

¿Qué opinión tiene de él?

Fue una noticia que me dejó triste porque Ronaldo era El Fenómeno, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos y una referencia. Como persona y como jugador es impresionante. Es una tristeza que se haya retirado, pero él sabe mejor que nadie lo que podía seguir dando al fútbol. Quiero darle muchas gracias a Ronaldo por todo lo que nos hizo disfrutar a mí y a los chicos de mi generación.

Ronaldo ha pasado por la historia del Madrid como uno de los más grandes y marcó 104 goles en 177 partidos. Usted lleva 67 goles en 72 partidos, lo que es un prometido brutalmente superior.

Para mí es un honor que me sitúen al lado de jugadores históricos del club. Pero quien me conoce, sabe que no me importan las marcas o los récords. En el futuro, la gente va a hablar más de mí si gano títulos con el Madrid que si meto cien goles y no gano nada. Las personas hablarán de los títulos, no de los goles. La gente tiene que saber que yo voy a pelear por esta camiseta para ganar un título importante y no me voy a ir del Madrid hasta que no gane algo grande.

¿Qué le parece lo que está haciendo Raúl en Alemania?

Raúl es un ejemplo y una referencia para todo el mundo. Es un gran campeón. Me alegra ver lo bien que le están yendo las cosas en el Schalke y de su gol al Valencia. Le deseo mucha suerte al capitán.

¿Prefiere la Décima o el Balón de Oro?

La Décima, porque si tú ganas la Champions tienes más posibilidades de ganar un Balón de Oro. Tú me dices: “Cristiano, aquí tienes la Champions y el Balón de Oro, ¿qué prefieres?”. Yo me quedo con la Copa de Europa. Hay chicos aquí en la plantilla que no saben lo que es ganar una Champions. Gracias a Dios yo gané una y es lo máximo. Tú trabajas todo el año con la ilusión de ganar algo importante. Tengo la ilusión de ganar otra y poder decir que no fue por suerte, sino por el trabajo y por el grupo que tenemos. Voy a pelear hasta el límite de mis fuerzas para ganar una Champions con el Madrid.

¿Y se podrá romper el maleficio con el Lyon?

Este año le vamos a ganar, si Dios quiere. El año pasado estuvimos a punto, pero éste va a ser totalmente diferente. El míster tiene mucha experiencia y sabe cómo hacer para ganar. Vamos a saltar al campo sabiendo que el Lyon es un equipo muy complicado en la Champions. Estoy convencido de que este año vamos a superar por fin el cruce de octavos.
¿El hecho de que el míster haya viajado a Francia hace unos días para ver jugar en directo al Lyon es una forma de decirles a los jugadores que el Lyon será durísimo?

Tenemos que pensar que es un Barcelona o un Milán, porque es un rival difícil y físico. Y debemos ‘matar’. Si no ‘matamos’, nos van a ‘matar’ y nos vamos a ir a la calle como el año pasado. Pero esta temporada vamos a salir al campo más concentrados.

¿Usted incluye al Madrid entre el grupo de favoritos para la Champions?

Yo me meto, claro. Tenemos que tener la ambición de ganar. Queremos llegar a la final de Wembley. Yo me considero favorito, porque tenemos un gran equipo. Podemos perder con el Lyon, pero debemos considerarnos favoritos. El club más rico del mundo y con los mejores jugadores tiene que estar incluido en el lote de los mejores.

¿Ve al Arsenal capaz de eliminar al Barcelona?

Se vio un partido muy bonito en Londres y está abierto con el 2-1. El Arsenal jugó muy bien, pero el Barcelona es muy fuerte. Tengo curiosidad por ver el partido de vuelta en el Camp Nou, porque va a ser un bonito encuentro y ya veremos qué ocurre.

¿Messi es mejor jugador por tener a Xavi e Iniesta a su lado?

Le ayuda a ser mejor, eso seguro. Messi sabe que esos jugadores son muy importantes para él. De hecho, ganaron la Eurocopa y el Mundial. No estamos hablando de jugadores normales, estamos hablando de grandiosos futbolistas. Claro que Messi es un fenómeno, pero en este momento Xavi e Iniesta pueden ser los dos jugadores más importantes del Barcelona y los que marcan más la diferencia en el terreno de juego. Por cierto, Pedro también me gusta mucho.

¿Qué podría hacer un equipo con Cristiano y Messi juntos?

No lo sé. Tal vez en la PlayStation lo haríamos los dos muy bien. Seguro que lo íbamos a hacer bien (sonríe).

¿Cómo se encuentra en Madrid después de año y medio?

En Madrid estoy cinco estrellas. Estoy muy a gusto. Todo es espectacular. La familia está contenta, yo estoy muy contento, el clima es muy bueno, sol casi todos los días… Me encanta Madrid.

¿Podría quedarse a vivir en Madrid?

Puede ser. Si yo acabara mi carrera hoy mismo, me quedaría a vivir aquí. Pero no mando yo sólo. Tengo poquita gente a mi alrededor, pero muy importante. Lo más importante que tenemos todos es la familia y esa puede ser una de las claves. Por lo menos, voy a decidir el 50 por ciento y yo quiero quedarme en Madrid.

¿Le ha cambiado mucho ser padre desde hace poco?

No dejo de hacer mis cosas por mi hijo, pero la verdad es que te cambia la vida. Por lo menos, yo desde que soy papá pienso de forma distinta. Estoy muy feliz de ser padre porque era mi sueño.

¿Cómo hace para ir al cine si le apetece?

No voy, pero puedo ir en el futuro. Cuando mi hijo tenga tres o cuatro años, yo lo llevaré. No voy a dejar de vivir mi vida pensando en lo que vayan a decir los demás. Yo opté por ser jugador profesional y tengo que saber vivir con eso. De vez en cuando es muy difícil, pero tienes que vivir.

¿Compensa sacrificar su vida personal para lograr todo lo que tiene?

Compensa. Tenemos momentos muy complicados, pero todo compensa. Si miramos el momento de crisis que atraviesa la sociedad y que está pasando mucha gente, vemos que somos privilegiados. Tenemos una buena vida y ganamos buen dinero por hacer algo que nos gusta. Esta es la vida que soñaba tener.

¿Es la vida que le gustaría disfrutar junto a su padre?

Claro. Él no está físicamente, pero está presente. Yo siento que está presente en mis éxitos y en los momentos más difíciles de mi vida. Noto que está siempre conmigo.
Su madre llegó a decir en una portada de AS que no quería morirse sin ver a su hijo jugando en el Madrid.

Uno de los factores determinantes para venir al Madrid fue el apoyo de mi familia, porque a mi mamá también le gustaba que jugase aquí. Mi mamá se enfada por el fútbol y me decía que tenía que venir al Madrid. Le encanta el fútbol. No se pierde ni un partido.

¿Cree que Mourinho se adaptará al Madrid o el Madrid a Mourinho?

Los dos. Tenemos que vivir como es el mundo, no tratar de adaptar el mundo a nosotros. Los madridistas ya saben cómo es. El presidente le contrató sabiendo cómo es y yo creo que es la mejor decisión que tomó, porque es el entrenador perfecto para el Madrid. Yo estoy encantado y si preguntas a cualquier otro compañero te va a hablar bien de él.

¿Usted qué tal se lleva con Valdano?

¿Yo? ¡Perfecto! Me gusta mucho Valdano. Me cae bien, es buena persona. A mí nunca me ha hecho nada malo. Si tú no me haces nada malo, yo no voy a hacerte nada malo a ti. Si eres malo para mí, yo también voy a ser malo para ti. Valdano conmigo siempre se ha portado muy bien.

¿Y qué tal es su relación personal con Florentino?

Cuando baja al vestuario nos saluda a todos con mucho afecto. Se nota que le gusta el fútbol y se preocupa por cómo estamos en cada momento. Para mí, el presidente es un fenómeno, muy buena persona.

Acabamos. ¿Qué tiene Adebayor que siempre sonríe?

Él es así. Se ríe mucho. Alguna gente dice que yo dentro del campo siempre estoy serio y parece que estoy enfadado. Tenemos caracteres diferentes. Adebayor es un chico muy alegre, que habla mucho con los compañeros. Le hemos recibido con los brazos abiertos y está muy a gusto aquí. Es un delantero con el que me gusta jugar, pero también me gusta con Higuaín y con Benzema.

Cristiano, en el momento de la entrevista, posa con la foto de la Cibeles.


Un paseo bajo la Un paseo bajo la lluvia

Partidos como el de ayer tienen el mismo efecto que observar una pared; blanca, en este caso. La mente vuela. La imaginación pasa, sin intermedio, del gotelé a la próxima cita con el dentista, de la lluvia incesante a la ropa tendida y de allí al taconazo de Cristiano, virguero. Estoy por decir que no hubo quien observara el partido sin pensar en otra cosa, algo que no es noticia en el caso de Benzema y demás genios introspectivos. Mourinho no tardó en imaginar al Lyon y el Levante acabó por poner la cabeza en Osasuna, su próximo rival en la Liga de los humanos. Es seguro que Cristiano se acordó de Messi, pensamiento recurrente, y también es posible que Ballesteros recordara los tiempos, lejanos, en que su cuerpo era un cómplice fiel.

No hubo intriga, quiero decir. A los seis minutos Di María emuló a Ingemar Stenmark, sorteando rivales como si fueran las puertas del eslalon gigante. Tres defensas, tres, de los que evitaremos los nombres porque está feo señalar. Luego hizo lo más sobresaliente: centrar con la derecha. Ese, y no otro, es el mayor sacrificio que se le puede pedir a un zurdo talentoso: culminar la jugada con la pierna del vulgo. Benzema, en boca de gol, empujó la pelota a la red.

El Levante, que se había preparado a conciencia para no volver a sufrir la humillación del 8-0 copero (defensa de cinco, Ballesteros con cetme), recibía el primer gol en el mismo minuto que entonces. Es fácil imaginar el desconsuelo de los futbolistas, su profunda decepción. Así se manejaron hasta el final, absolutamente descreídos, sin una gota de alegría. Y eso, el entusiasmo, se les echó más de menos que el fútbol.

Frente a un rival tan abatido, el Madrid completó un entrenamiento bajo la lluvia. Con Xabi en el banquillo, Lass y Khedira no tuvieron pareja opositora en el centro del campo. Sin Özil sobre el césped, Kaká disfrutó de 75 minutos para buscar el camino de vuelta; cierto es que anda lejos del ingenio que tuvo, pero ya está recuperando el físico y con aire en los pulmones lo demás será cuestión de esperar.

A cinco minutos del descanso, Carvalho sentenció, por si alguien tenía alguna duda. Cristiano se encontró ante un lanzamiento de falta lateral, muy escorado, y ejecutó lo que se llama un centro-chut, palabra que cubre cualquier intención pública o secreta, incluso la ausencia de intención. Al central, casi sobre la raya de gol, le bastó con poner la pierna para desviar el balón y marcar el segundo.

Penalti. No hay muchas más anotaciones sobre el partido (estaríamos pensando en la colada). Queda registrado un penalti a Cristiano por amoroso agarrón de Cerra y hay constancia de la impecable mojadura de Adán, que de tanto aguardar el balón que no llegaba pareció esperar el autobús. Bien pudo aprovechar la tarde para hacerse la manicura. O para pensar en Eva.

El partido sólo volvió a animarse con la entrada de Özil y Adebayor. Uno por bueno, buenísimo, y el otro por Bob Marley, por ser portador de la misma energía positiva. Cuesta explicar el encanto de ese futbolista con zancos. Lo cierto es que cuesta concentrarse en su fútbol con tantas distracciones en el aire.

Cristiano estuvo cerca del gol.


Cristiano Ronaldo e Irina Shayk, San Valentín en Nueva York

Nueva York es una de sus ciudades favoritas. Por eso, aprovechando los dos días libres que había dado al equipo Mourihno, Cristiano Ronaldo hizo las maletas y se presentó en la ciudad de los rascacielos. Su viaje relámpago tenía un motivo muy especial: Quería celebrar el día de San Valentín con Irina, que se encuentra en la ciudad de los rascacielos promocionando su nueva portada en Sports Illustrated.

Se trata de uno de los mejores momentos en la vida profesional de la rusa, y el luso quiso estar a su lado en estos días de tanto trabajo.

Puesto que el lunes se celebraba en todo el mundo el día de San Valentín, el jugador quiso sorprender a su chica con un detalle. Por eso, por la mañana, y aprovechando que ella se encontraba atendiendo sus compromisos profesionales, se marchó con su guardaespaldas a Gucci, una de sus boutiques favoritas.

Al día siguiente, la modelo rusa acudió al programa ‘Today’, de la NBC, donde se emocionó al hablar de cómo se había convertido en la primera rusa en protagonizar esta prestigiosa portada.

Después, se vio con Cristiano, para más tarde acudir al show de Letterman, uno de los más populares en la televisión estadounidense. Después, Cristiano cogió un vuelo a Madrid para poder estar hoy a las 11.30 en el entrenamiento en Valdebebas.

La portada de Sports Illustrated con Irina.

 

Video de la sesión de fotos de Irina de Sports Illustrated.


El Madrid no falla y recorta dos puntos al Barça

El Espanyol firmó uno de sus peores partidos. Pese a jugar con uno más, su defensa tenía serios problemas para inquietar al conjunto de Mourinho y la falta de ideas en la parcela ofensiva era evidente. En la segunda parte el Espanyol no supo sorprender a un rival que se limitó a esperar atrás y confiar en la calidad de Ronaldo.

Una falta de Casillas a Callejón cuando el delantero de Motril se escapaba solo por la izquierda en el minuto dos del partido acabó con la expulsión del capitán. Es su segunda roja en Liga. Mourinho dio entrada al portero suplente Adán, por Di María. La falta directa de Luis García fue a los guantes del meta.

En la jugada siguiente, Khedira remató de cabeza pero el balón se fue alto y, en el minuto 8, el centrocampista alemán volvió a probar suerte desde 20 metros, forzando otro córner. Pese a estar con diez futbolistas, la sensación del peligro del Madrid era constante en el área de Kameni y el Espanyol no llegaba con facilidad.

Al cuarto de hora, Javi Márquez disfrutó de la mejor ocasión local y empalmó un balón perdido en la frontal. El tiro del zurdo se fue desviado a pocos centímetros del palo izquierdo. Después llegó la polémica tras una mano involuntaria del lateral Javi López en el área. Los madridistas pidieron penalti.

Pero el Madrid no necesitó la pena máxima para hacer daño. Los de Mourinho avisaron con un zarpazo de Cristiano Ronaldo en el 19, tras una jugada individual del portugués que chutó ante toda la defensa. Y cinco minutos después llegó el 0-1. Marcelo se coló por la banda izquierda y sorprendió a Kameni con un tiro muy ajustado.

Pese al gol, el Espanyol buscó siempre el área del Madrid con las ideas muy poco claras. Sergio García reclamó un penalti de Carvalho, que el árbitro no pitó. Los de Mourinho tampoco se conformaban y sus acometidas eran constantes. Ronaldo protagonizaba la mayoría, aunque la más clara fue de Adebayor, en el 39, que acabó en el larguero.

En la reanudación, los de Pochettino no mostraron signos de mejora. Seguían espesos en los metros finales, con pocas llegadas ni tiros claros, y tenían serios problemas atrás. El Madrid mantenía el guión. Adebayor y Ronaldo, sobre todo el portugués, ponían a prueba los nervios de los 40.240 espectadores de Cornellá.

El conjunto madrileño bajó el ritmo progresivamente, se echó atrás y confió en la potencia y velocidad de CR7. Prácticamente el resto de los de Mourinho se limitó a esperar al Espanyol, que había recuperado la claridad en ataque y dispuso de alguna oportunidad clara, como una de Callejón, muy escorado, en el 75.

Pochettino fue a por el partido y sacó al portugués Rui Fonte, delantero del filial, por el lateral Chica a falta de diez minutos para el final. La apuesta del técnico estuvo a punto de salirle cara ya que Kameni salvó el 0-2 con una parada a Adebayor, solo en el punto de penalti. Hasta Mourinho lo celebró antes de tiempo.

Pero al entrenador luso no le faltaba demasiado para saborear los tres puntos y recortar distancias con el Barcelona en la clasificación. El cambio de Sergio Ramos por Adebayor apuntalaba el planteamiento defensivo del Madrid en el tramo final del partido y los madridistas sólo tuvieron que esperar al pitido del árbitro.

Cristiano y Jordi Amat en pugna por el balón.


Cristiano sigue agrandando su leyenda


Portugal lo tiene claro, el mejor es CR7

Los medios lusos soslayan la derrota ante la Argentina y destacan el desempeño de su delantero estrella. “Ronaldo fue más que Messi” o “Perdimos cuando salió”, aseguran.

Los medios portugueses destacan de alguna manera el partido perdido ayer ante la Argentina, y señalan como noticia destacada que Cristiano Ronaldo fue mejor que Lionel Messi.

“Ronaldo fue más que Messi”, “En el duelo de estrellas, Cristiano brilló más” o “Perdimos cuando salió”, dicen algunas de las primeras planas de los diarios lusos.

Hacen referencia, principalmente, a la sustitución del delantero del Real Madrid como causa principal de la derrota, aunque destacan que salió airoso del enfrentamiento personal con “La Pulga”, pese a que el rosarino marcó de penal el gol que definió el partido en favor de la Selección.

La prensa portugesa destaca el desempeño de su estrella.


Messi aprovecha la media hora sin Cristiano para ganar el partido de penalti

Lionel Messi y Cristiano Ronaldo fueron este miércoles las indiscutibles estrellas en el partido que Argentina ganó a Portugal (1-2), en el que el delantero del Barcelona, con una asistencia y un gol de penalti en el minuto 90, ganó el partido al jugador del Real Madrid, que anotó un tanto.

Messi, que jugó todo el partido, firmó una soberbia actuación, mientras que Ronaldo, que estuvo en el campo una hora, discutió la supremacía del argentino con una exhibición contundente. En su primer enfrentamiento a nivel de selecciones, Messi dejó un soberbio abanico de paredes, regates en carrera y asistencias imposibles, mientras que Ronaldo, menos participativo que el argentino, fue Brillante en sus apariciones.

Una interesante combinación entre el ‘7’ del Real Madrid y Fábio Coentrao antecedió la entrada en escena del delantero del Barcelona. Un peligroso remate de cabeza del genial 10 que rozó el palo derecho de Eduardo en el minuto 6 casi enmudece a los miles de aficionados congregados en el estadio de Ginebra (Suiza).

El astro del Barcelona empezó entonces su recital particular. Situado como delantero centro falso, la ‘Pulga’ se movió por todo el frente de ataque e incluso reculó en varias ocasiones para buscar juego. En el 13, Messi ya no perdonó. Lanzó un eslalon desde la derecha, una de sus jugadas preferidas, y ofreció el primer gol al madridista Angel di María con un pase interior a la espalda de la defensa lusa.

En desventaja, los portugueses, que hasta entonces habían volcado sus ataques en la banda derecha del extremo zurdo Nani, atacaron la posesión argentina y provocaron algunos errores en la retaguardia rival. En el minuto 20, Ronaldo se tomó su revancha particular y anotó su vigésimo sexto tanto con la zamarra lusa al límite del fuera de juego al aprovechar una dejada del grandullón Hugo Almeida.

El equilibrio en el marcador desestabilizó a los hombres de Sergio Batista, bien plantados en el terreno de juego hasta entonces. Los argentinos cedieron la iniciativa a sus rivales y sufrieron a balón parado. Sin embargo, la balanza regresó al lado de la Albiceleste antes del descanso. Messi recuperó su cuota de protagonismo y volvió a amenazar la estabilidad de Portugal con un imaginativo juego interior.

Los fornidos centrales lusos Bruno Alves y Rolando recurrieron a numerosas faltas para detener al ciclón argentino, que eclipsó durante gran parte del encuentro al exuberante Ronaldo. El segundo acto se inició con una notable arrancada del propio Ronaldo, quien puso el segundo tanto en la cabeza de Almeida. Sin embargo, el ariete del Besiktas turco remató alto.

CR7 se reivindicó de nuevo, esta vez con un disparo en el corazón del área aparentemente fácil que voló por encima del larguero. El ídolo del Real Madrid agitó el ataque luso por el flanco izquierdo hasta que fue cambiado en el minuto 59 ( acordado entre Madrid y Portugal).

Sin CR7 apareció Messi

Messi, discreto en los primeros compases del segundo acto, reapareció en el ataque argentino.

Otra embestida del jugador del Barcelona hizo temblar a la zaga portuguesa, que le paró en flagrante falta, esta vez no señalada por el árbitro Busacca. A continuación, obligó a Eduardo a limpiar un balón de la escuadra al ejecutar un libro directo.

La salida en escena de Ronaldo hizo decaer el ritmo de juego y fue Argentina la que pasó a mandar con varias grandes ocasiones de gol, entre ellas una del medio Pastore, que cabeceó al larguero a pase del omnipresente Messi. Al filo del 90, la balanza se inclinó para el lado argentino y un penalti de Coentrao sobre Martínez lo convirtió Messi engañando al portero Rui Patricio.

Ambas selecciones, que golearon recientemente a la campeona del mundo España, se volvían a enfrentar después de 38 años. El saldo es favorable a los argentinos, que suman cinco victorias por una de los portugueses.

Con CR7  en el campo, Messi no fué mejor.


Superar los números de Messi, el triunfo más ansiado de Cristiano Ronaldo

¿Cristiano o Messi? La eterna pregunta. Estos dos ‘cracks’ mundiales lideran la clasificación de goleadores de la Liga. A pesar de que fue el portugués quien llevó la batuta desde el principio, el buen hacer de Leo en el Barcelona y las continuas goleadas del equipo azulgrana, de las que fue protagonista marcando al menos un gol, propiciaron que a día de hoy ambos acumulen 24 goles.

Con la continua discusión de si aquel gol de Pepe con la espalda en una falta lanzada por Cristiano, es para el ‘7’ del Real Madrid, lo cierto es que el portugués está muy preocupado por si Messi se le escapa. Esa es la sensación que transmitió en el partido de ayer cuando buscaba desesperadamente el tercer gol para tomarse su revancha particular con el ‘hat-trick’ que el argentino le marcó el sábado al Atlético de Madrid.

Cristiano Ronaldo no quiere ser uno de los mejores, quiere ser el único. Y eso no será posible mientras Leo Messi siga siendo jugador del FC Barcelona. Por eso, el debate constante sobre quién es el mejor jugador del mundo es una situación que no gusta al portugués. Messi ha sido galardonado recientemente con el Balón de Oro, el premio individual más importante, por segunda vez consecutiva, pero Cristiano solo puede presumir de tener uno. Por otra parte, el argentino no para de cosechar títulos con su club. El Barcelona lleva ocho títulos en dos temporadas y el Real Madrid no ha levantado ningún trofeo desde que CR7 llegó a Chamartín.

La competitividad de Cristiano y sus ganas por aumentar su palmarés está provocando que ambos jugadores estén pulverizando las cifras de la temporada pasada. Ronaldo logró por entonces 26 goles, sólo dos más de los que acumula hasta el momento, con 16 jornadas aún por delante. Messi firmó un total de 34 tantos durante la pasada campaña y todo parece indicar que si continúa a este ritmo superará su propia marca.

En este duelo personal que ambos jugadores mantienen, Cristiano tiene todavía la oportunidad de resarcirse. En lo que resta de temporada ya hay dos clásicos asegurados. El primero, la vuelta en el Santiago Bernabeu el 16 de abril, y el otro sólo 4 días después con la final de Copa del Rey. A estos dos partidos se le podrían sumar un posible cruce en la Champions y la Supercopa de España, que todo parece indicar que será entre los dos grandes de la Liga. Emoción asegurada en un liga bipartidista.

El espectaculo lo pone CR7
Nueva espaldinha del Portugés, esta vez para regater un contrario con un auto-pase con la espalda.

Un duelo de leyenda.


Cristiano Ronaldo sigue pichichi

Hacía tiempo que el Real Madrid no disfrutaba de una tarde tan plácida, dedicada al disfrute y que permitiera a sus jugadores exhibir sus habilidades. Porque eso fue el encuentro, un concurso de habilidades entre Kaká, Cristiano y Özil, el inspiradísimo trío que se comió sin ninguna dificultad a una asustada Real Sociedad. Inestimable fue la aportación de Xabi Alonso, que una vez más puso las ideas y marcó el ritmo, de Adebayor, incansable en la presión y que con sus movimientos generó infinidad de espacios, y de Casillas, con intervenciones determinantes. Kaká allanó el camino hacia la victoria, Cristiano lo despejó por completo con un nuevo doblete y Adebayor puso la firma final. El Madrid continúa a siete puntos del Barcelona, pero con una sonrisa, la vida parece menos dura.

El Bernabéu se divirtió y disfrutó de una gran versión de su equipo, que ofreció la imagen más amable del año. Liberado de la angustia que parecía provocarle la Copa, mostró una actitud impecable y buscó el triunfo con una decisión y una determinación que no encontraron respuesta en una timorata Real Sociedad, superada de principio a fin y que fue atropellada sin ningún disimulo y consideración. Tan fácil lo debió ver Mourinho que concedió los últimos diez minutos del choque, incluida la prolongación, a Canales, sustituto del ovacionado Özil, del que el Bernabéu vive enamorado y al que se ha entregado sin ningún disimulo.

La abismal distancia que hubo entre los dos equipos favoreció la puesta en escena de hombres como Kaká, que desde la titularidad se sometió al examen del Bernabéu. Aprobó con nota alta y no sería exagerado decir que quizá completó sus mejores momentos vestido de blanco. Tampoco era difícil embellecer lo hecho hasta ahora. El brasileño entró en el once por Di María y apareció como mediapunta por el centro, con Özil a su derecha y Cristiano a la izquierda. Las rotaciones alcanzaron también a la defensa, donde Garay ocupó el sitio de Albiol, y al ataque, donde Benzema recuperó su sitio en el banquillo y dejó paso a Adebayor. El tiempo nos dirá si este último movimiento es una rotación o una tendencia. No tardaremos en descubrirlo.

El Madrid salió con decisión, metió atrás a la Real y buscó con determinación la portería de Bravo, al que sometió a un asedio constante. La razón de que los daños no fueran mayores hay que buscarla en el Madrid y no en la Real. En el segundo tiempo, y con el trabajo ya hecho, se entretuvo en su propio lucimiento, quiso gustarse en exceso.

Kaká sólo necesitó 30 segundos para avisar de sus intenciones. Fue una arrancada que recordó al Kaká de antes y que le llevó desde el centro del campo hasta la frontal del área, desde donde tiró desviado. La siguiente ocasión no la desperdició. Aprovechó un mal despeje de Elustondo después de un centro de Arbeloa para batir con clase y sutileza a Bravo. En la continuación Casillas arregló un mal despeje con un paradón que recordó, sin tanta espectacularidad, al que hizo contra Perotti la temporada pasada.

Sólo se habían consumido ocho minutos y el Madrid ya caminaba cuesta abajo y la Real sufría cuesta arriba. La Real cometió el error de dejar pensar a Xabi Alonso y hasta Lass se creció. Con Xabi al mando e inspirado es muy complicado que no conecte con sus compañeros si les regalan los espacios como hizo la Real.

Una combinación entre Kaká y Cristiano al borde del área, mientras los defensas rivales miraban, la completó el portugués con un preciso disparo que alejó el balón de los guantes de Bravo y le reconcilió con el gol. Al segundo tanto del Madrid respondió la Real con un remate de Griezmann. Parecía que la Real sólo reaccionaba con cada golpe, con cada gol.

La Real tuvo enormes problemas para alejar el balón de su área, no ya para jugarlo, una misión que se antojó imposible para los hombres de Martín Lasarte. Mucha culpa la tuvo Adebayor, que corrió kilómetros para presionar la salida de la pelota.

Continuó divirtiéndose el Madrid y cuando cometió el pecado de relajarse apareció Casillas para dejar las cosas en su sitio, como en ese disparo de Tamudo poco antes del descanso. Antes, Bravo evitó el tercero, en un tiro de Cristiano después de un pase de Kaká, pero nada pudo hacer para evitar que el portugués firmase un nuevo doblete con un maravilloso cabezazo en un córner sacado por Özil.

Lo que quedaba por delante ya sólo era saber cuál sería el alcance de los daños. Se le acumularon las ocasiones al Madrid y el trabajo defensivo a la Real, que salió más o menos bien parada del trance. Hasta disimuló algo el castigo con un gol de rebote a 20 minutos del final. Casillas volvió a lucirse en un disparo de Tamudo, pero la pelota terminó dentro de la portería después de golpear en Arbeloa.

Antes, Mourinho ya había movido el banquillo. Permitió a Kaká disfrutar de la ovación del Bernabéu al ser reemplazado por Di María a la hora de juego y dio descanso a Carvalho, sustituido por Albiol. Ya cerca del final se produjo la mencionada aparición de Canales y el choque se cerró con el cuarto tanto del Madrid. Lo firmó Adebayor, que recibió el balón de Di María y definió ante Bravo con la precisión de un grande.

Cristiano celebra con rabia los goles de hoy.

Valdano: “El Di Stéfano del siglo XXI es Cristiano Ronaldo”

A un amplio sector del madridismo no le ha debido sentar muy bien la definición que el técnico del Atlético, Quique Sánchez Flores, hizo del blaugrana Leo Messi el pasado sábado, tras presenciar la enésima exhibición del argentino. Sólo hace falta escuchar las declaraciones que hizo ayer el director general del Madrid, Jorge Valdano, al concluir el partido en los micrófonos de Canal+ para darse cuenta de que muchos consideran una afrenta que se compare a Messi con Alfredo di Stéfano.

Valdano afirmó que “el Di Stéfano del siglo XXI no es Messi, es Cristiano Ronaldo, que además comparte la misma camiseta”. El director general madridista considera que el extremo portugués es “un jugador tan determinante que hará historia en este club, seguro. A Cristiano no le cambiamos por nadie, aunque hay que reconocer que tanto él como Messi son dos jugadores de gran nivel que suponen un privilegio para la Liga española”.

Respecto al final de la mala racha que atravesaba Cristiano, el ejecutivo madridista señaló que “la noticia es que Cristiano no marque y eso es lo mejor que puedes decir de un futbolista”.

El internacional portugués, que llevaba cuatro encuentros oficiales sin marcar, logró ayer un doblete que le permite alcanzar a Messi al frente de la tabla de goleadores. Con sus goles de ayer, que buscó con insistencia, suma 24 en la Liga. Lo que quedó claro es que el crack madridista está obsesionado por ganar el pichichi.


Una Copa para olvidar la Liga

José Mourinho se la jugaba. Después de quejarse durante la semana de que el Real Madrid no podía jugar con tres días de diferencia, él mismo, vistas las circunstancias, se desdijo al presentar una alineación de galones. Y no era para menos. Había muchos en juego: una final de Copa del Rey ante el mejor Barça.

El Real Madrid empezó fuerte, con ganas de finiquitar la semifinal, con una ocasión de gol de Di María a los cuatro minutos mandando el balón al palo. El rechace lo enviaba Benzema fuera con el portero “vendido”. Aquí comenzaba el partido “horribilis” del francés. Pronto una nueva polémica sobrevoló el Bernabéu. Si los ecos del gol fantasma en el Sánchez Pizjuán empezaban a dejar de oírse, ahora era un dudoso fuera de juego de Negredo, quién impedía a los sevillistas adelantarse a los diez minutos con un golazo de volea.

Mourinho no dejaba de gestualizar desde la banda. Quería sentenciar la eliminatoria cuanto antes. Tanto el Madrid como el Sevilla estaban firmando un buen partido de idas y venidas, aunque las ocasiones más claras venían por parte de los blancos. Aún así, Cristiano Ronaldo seguía su sequía goleadora, cosa que hacía crecer su impaciencia. Primero fue una falta peligrosa, de esas que tanto le gustan, pero que enviaba muy por encima de la portería. A la media hora de juego volvía a fallar una jugada que podría haber tranquilizado los ánimos del madridismo al quedarse frente a Varas, que aguantó muy bien al luso. El Sevilla seguía plantado muy bien en el terreno de juego, aunque faltaba más presencia de Jesús Navas. Los ánimos iban subiendo. Al filo del descanso empezaron a bailar las tarjetas y el juego sucio.

El segundo tiempo empezó con un aviso del Real Madrid. El equipo merengue seguía queriendo zanjar la eliminatoria. A partir de los 10 minutos el partido se tornó completamente blanco. Las ocasiones se sucedían y sólo la zaga sevillista, junto al inestimable trabajo de Javi Varas, que realizó un gran trabajo, evitaban que las ocasiones se materializaran. En el minuto 67 era Di María quién lo intentaba, siendo uno de los jugadores más asentados en el partido. Dos minutos después, Benzema fallaba por enésima vez otra oportunidad cuando sólo debía empujar el balón.

Cristiano, más desquiciado de lo normal, lo intentaba una tras otra vez sin tener suerte. Todas las faltas enviándolas a las nubes. No atinaba y eso lo desesperaba. Ni encarándose al portero o intentando meterse entre la defensa con sus bicicletas lograba su objetivo. El Sevilla aguantaba y aprovechaba alguna que otra contra, pero la zaga madridista, atenta, evitaba cualquier susto de última hora.

Pero fue entonces cuando apareció Özil en el minuto 82 para arreglar las cosas y dar tranquilidad a un estadio donde empezaban a oirse tímidos pitidos. La impaciencia fue sustituida por las cánticos y los ánimos del público. El partido culminó con un gol de Adebayor que se estrenaba en su estadio y ante sus seguidores. Asimismo, el Real Madrid conseguía pasar a la final de la Copa del Rey, siete años después, para verse las caras con el eterno rival. En abril, nos espera un gran partido.

Cristiano felicita a Ozil, héroe de la noche.


La fatiga pasa factura a Cristiano

Cristiano Ronaldo acumula 338 minutos sin conseguir marcar un gol. El último lo consiguió en Copa del Rey ante el Atlético el 20 de enero y en Liga no marca desde el 9 de enero, con su hat-trick al Villarreal. Estas cifras no son nada habituales en el crack de Madeira.

En este mes suma siete goles, cinco de ellos los consiguió en los dos primeros encuentros del año ante Getafe y Villarreal y los otros dos tantos se los endosó al Atlético en Copa. En definitiva, de los ocho partidos de enero se ha ido sin marcar en cuatro (Almería, Mallorca, Sevilla, en Copa, y Osasuna).

El problema es que Cristiano empieza a notar el cansancio acumulado en sus piernas y de ahí su falta de acierto en la segunda mitad del pasado mes. El siete es el madridista que más minutos ha disputado en una plantilla infrautilizada. En lo que va de temporada suma 2.886, supera incluso a Casillas (2.880). El segundo jugador de campo con más minutos, Marcelo (2.553), ha participado 333 minutos menos que él.

Mourinho tiene plena confianza en él y no hay circunstancias, ni resultados que saquen a su estrella del once. Cristiano ha jugado 30 partidos completos y ha sido titular en 32 de los 34 encuentros que ha jugado el Madrid. Únicamente se quedó sin jugar en la vuelta de Copa del Rey ante el Levante (2-0). El otro partido en el que no salió de inicio fue en la vuelta ante el Murcia. El portugués jugó la segunda parte completa pese a que el equipo ya ganaba 2-0 al descanso.

De los 32 partidos que jugó como titular, Mourinho únicamente le relevó en dos encuentros, en la ida de la Copa ante el Murcia en el minuto 69 y frente el Auxerre, en Champions, en el minuto 72. En total, de los 3.060 minutos oficiales que ha jugado el Madrid, Cristiano sólo se ha perdido 174, es decir, ha estado en el terreno de juego durante un 94% de los minutos posibles.

Sequías

Es la tercera peor racha sin marcar de Cristiano desde que llegó a Madrid. La peor la tuvo al inicio de esta campaña donde acumuló 388 minutos sin ver puerta. La segunda fue en la 09-10, cuando no marcó en 345 minutos.

Ahora, su aportación al juego no ha disminuido, en los tres últimos choques de Liga no ha bajado su media de remates (7,5 por partido), pero el cansancio ha mermado su acierto. Aún así Cristiano continúa siendo el máximo artillero de la Liga con 22 goles, uno más que Messi, y lidera la Bota de Oro. Con el mes de febrero más descargado de enfrentamientos, el portugués podrá descansar y cargar las pilas para volver a su nivel. El Madrid le necesita para romper el maleficio de Champions.

CR7 pasa factura.