Nosotros vimos nacer la leyenda

El Madrid pide un lugar en las semifinales

El Real Madrid se vistió con el traje de gala, sólo le faltó el bombín como deferencia a su invitado, y despachó con la misma naturalidad que un inglés se toma un café y la rapidez con la que uno trata de huir de casa de los suegros a un Tottenham que decepcionó. No estuvo el conjunto inglés a la altura del reto. La explicación quizá haya que buscarla en el rápido gol de Adebayor, en la exagerada y absurda expulsión de Crouch, al que le faltó calma y le sobraron revoluciones, o, simplemente, en que el Madrid es mejor equipo. El razonamiento más fiable parece este último. Subido a hombros de Adebayor, ese futbolista de sonrisa eterna, el Madrid va de cabeza hacia las semifinales. La mitad del camino ya está recorrido. Completaron el trabajo Di María, con un golazo espectacular, y Cristiano.

El Madrid superó con claridad al Tottenham, sobrepasado por la magnitud del rival y del acontecimiento. El Madrid supo manejar mejor la situación, al fin y al cabo está más habituado a estos duelos, pese a esa eterna ausencia de seis temporadas. Volver a cuartos ha sido para el Madrid como cuando uno regresa al lugar en el que pasó su infancia. Por muy larga que sea la ausencia, cuando uno vuelve se siente como si nunca se hubiera ido. La majestuosidad del escenario, de un Bernabéu de Champions, hizo el resto para convertir el encuentro en otra especial noche europea. Con momentos de buen fútbol, otros de tensión, acciones para discutir y momentos de relajación excesiva. Continúa siendo ese uno de los grandes defectos del Madrid, incapaz de mantener un ritmo alto de forma continuada.

La mejor versión del Madrid se vio en el primer cuarto de hora, cuando fue un equipo armónico, que movió el balón con lucidez, con las líneas muy juntas, que presionó con intensidad y sentido, obligando a los centrocampistas del Tottenham a vivir con el aliento en la nuca. Anuló a su rival y se abrazó al gol. Fue a los cinco minutos, cuando Adebayor marcó de cabeza a la salida de un córner. Falló la defensa y tampoco fue la acción más inspirada del portero Gomes. El togolés repitió en la segunda parte y ya ha marcado diez goles al Tottenham en 13 partidos, lo que hace pensar que tiene algo personal con el máximo rival del Arsenal.

La expulsión de Crouch al cuarto de hora por doble amarilla, la segunda exagerada, terminó de dibujar un panorama que parecía ideal para el Madrid. Nada más lejos. Se calmó el Madrid, bajó el ritmo de forma inexplicable y permitió que el Tottenham se recompusiera. En ello tuvo mucho que ver la decisión de Redknapp de cambiar de banda a Bale. El brillante zurdo galés pasó de agobiarse por las subidas de Marcelo a disfrutar intentando ganar la espalda a Sergio Ramos, al que amargó la vida.

Se juntó mucho el Tottenham, que tapó espacios, defendió mejor y, lo que es de agradecer, nunca renunció a ese juego de toque que le ha permitido llegar hasta aquí, aunque sus mejores ocasiones llegaran al contragolpe.

Se consumió el resto del primer tiempo con el Madrid añorando a Xabi Alonso y a Özil, lamentándose por la escasa participación de Cristiano y por los pocos balones que recibió Di María, quien tuvo tiempo de forzar un penalti que el alemán Brych no pitó. Fue un disparo del argentino que desvió con sus brazos el central Dawson.

Despertó el Madrid en su paso por los vestuarios, de donde salió decidido y lanzado en busca del segundo gol. Sólo encontró respuesta en Gareth Bale, un futbolista espectacular que está para grandes proyectos, pero que terminó difuminado en ese cuadro gris en el que acabó convertido su equipo, reventado físicamente. El Tottenham, que en el descanso había retirado a un discreto Van der Vaart para dar entrada a Defoe, decidió vivir con todos sus futbolistas lo más cerca posible de Gomes, optó por la resistencia, por intentar sobrevivir sin más daño de ahí al final. Tan arriesgada apuesta tuvo su castigo.

El Madrid, bien dirigido por Xabi Alonso y con Marcelo cabalgando una y otra vez por su banda, no tuvo piedad y martilleó al agotado Tottenham, al que sometió a un asedio tan intenso como constante. Llegaron dos nuevos goles y bien pudo haber sido alguno más. Hizo doblete Adebayor con un nuevo tanto de cabeza a pase de Marcelo y puso la guinda a la noche Di María, con un tanto extraordinario. Con la izquierda, desde el vértice derecho del área, puso el balón en la escuadra contraria. Espectacular.

La distancia en el marcador ya sí se ajustaba a la diferencia que hubo entre los dos conjuntos. Y así lo debió entender también Mourinho, que antes había dado entrada a Lass por Khedira, más entonado que de costumbre, y sustituyó a Adebayor y Di María por Higuaín y Kaká. Sí, el brasileño volvió a la vida. Veremos si su regreso es de nuevo tan efímero como acostumbra.

Lo que ya no parece nada efímero es el viaje del Real Madrid por esta Liga de Campeones. El billete para la siguiente estación lo terminó de sacar Cristiano, con un tanto firmado a medias con el portero Gomes.

El partido de vuelta, en el que no estará Pepe por sanción, sólo debe ser un cómodo tránsito hasta llegar a semifinales.

Cristiano que reaparecia, marcó el cuarto gol que deja la eliminatoria casi resuelta.

3 comentarios

  1. jacson cr de colombia el cristianismo

    grande batipibe pero si te odian en fox sport

    abril 5, 2011 en 22:19

  2. Andrea(Venezuela)

    waaaaooo ya nadie comenta aqui…

    Será por qué Cristiano a perdido fanaticada, emoción o qué?

    abril 6, 2011 en 3:52

  3. En Manchester levantaba más pasiones, tambén que el Barça arrasa y Messi lleva dos balones de oro seguidos han afectado.

    abril 6, 2011 en 12:45

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