Nosotros vimos nacer la leyenda

Archivo para agosto, 2011

Huracán Cristiano

Se acentúa la Liga de las superpotencias, que nos deparará muchos marcadores de tenis como el de hoy. Un Madrid mejor cocinado, como prometió Mourinho para su segundo curso, adquirió la categoría de huracán a su paso por Zaragoza. El equipo de Aguirre estaba en obras y acabó reducido a escombros tras pasar un rato horrible, persiguiendo fantasmas. Su consuelo es que al resto de los de su especie no les irán mejor las cosas. A costa de ese pelele reafirmó el Madrid sus nuevas convicciones, que parecen más firmes que las de hace un año.

La crisis ha adelgazado las plantillas profesionales y las ha llenado de jóvenes inexpertos de bajo coste, hecho que disparará el desequilibrio entre Madrid y Barça y resto del mundo, casi tercer mundo visto el partido de hoy. Porque la diferencia entre el equipo de Mou y el Zaragoza de los diez fichajes resultó escandalosa y alarmante.

A un toque

El Madrid ha dado un paso decisivo hacia la prosperidad. Sigue siendo el equipo vigoroso que edificó el primer Mourinho, pero ha subido varios peldaños en autoridad, valentía, posesión y hasta camaradería, embudo por el está cerca de pasar Cristiano Ronaldo. Hacer grupo no le restará goles. Ayer metió tres a un toque, prueba inequívoca de que le conviene la caza en manada. Se fue pichichi en mayo y vuelve como tal en agosto.

En este Madrid importan ahora el qué y el cómo. Y ese cambio de registro ha mejorado a futbolistas clave. En Özil cunde el desánimo si el partido no pasa por él durante muchos minutos. En La Romareda fue figura central porque la contundente posesión del equipo facilitó su genialidad. También ha dejado de aburrirse sin pelota Benzema, al que por fín Mourinho le ha sacado ese punto de emoción que necesitaba para despegar. El 0-1 nació de una pelota robada por él. Por cosas así el portugués concede matrículas de honor.

Coentrao, pivote forzoso

El partido tuvo una sola dirección y ni siquiera fue capaz de destapar el debate sobre si Coentrao, pareja forzosa de Xabi Alonso, torea fuera de sitio. Cabe apuntar que lo mejor lo hizo echándose la muleta a la izquierda y en arrancada. Es más de sorprender que de elaborar. Difícilmente quien nace extremo muere pivote. Pero aún así se le aprecia un nervio superior al de Khedira. Y, además, sentarse a misma mesa que Xabi Alonso se lo pone fácil. A Mou le tranquiliza tener cerca a Kaká y al equipo que ponga siempre al guipuzcoano. Dejó un supergol y el habitual aire de gestor de juego insuperable.

El Zaragoza, acorazado sobre un 4-1-4-1 con poca respuesta ofensiva, fue tragándose las ocasiones por tierra mar y aire hasta quedar calcinado. A Ponzio se le multiplicó el trabajo; Barrera, al que pusieron la camiseta antes de enseñarle la Plaza del Pilar, y Lafita apenas tuvieron oportunidad en campo ajeno; Uche se vio sin compañeros en 30 metros a la redonda; Roberto quedó condenado a superhéroe sin posibilidades de sobrevivir. Al Zaragoza le pudo ir aún mucho peor si el Madrid afina en los cara a cara que se procuró en la segunda mitad y dejó marchar. El equipo de Aguirre blandeó hasta el sonrojo, hasta arrancar la sonora indignación del público. Allí se huele el miedo desde el primer día.

El gol de Kaká

Partidos como el de hoy fomentarán el reparto de esfuerzos y la posibilidad de Mourinho de servir café para todos y mantener el vestuario como un roble. Callejón, Higuaín y Kaká participaron en el fin de fiesta. El brasileño, incluso, firmó un gol propio de sus días de gloria. Con ellos desde el principio o con los cuatro que le faltaron a Aguirre el Zaragoza también habría quedado hecho unos zorros. La bipolaridad de la Liga comienza a ser un trastorno.

Cristiano se estrenó con un Hat-trick esta nueva temporada.

Cristiano: “Mis goles llegan gracias al resto del equipo”
El jugador del Real Madrid Cristiano Ronaldo se mostró contento y satisfecho a la conclusión del partido que disputó su equipo en el estadio La Romareda ante el Real Zaragoza, correspondiente a la segunda jornada de Liga, y que acabó con el abultado resultado de cero goles a seis favorable al conjunto entrenado por José Mourinho.

El futbolista luso afirmó coincidiendo con el pitido final que “el equipo quería jugar bien y entrar con el pie derecho y lo hemos conseguido marcando seis goles en un campo difícil”.

Acerca de su primer ‘hat-trick’ de la temporada, logrado en este encuentro, el delantero aseguró que “primero hay que felicitar al equipo por la victoria. He conseguido marcar tres goles gracias a mis compañeros. Somos un equipo. Yo ayudo a ese equipo y ese equipo me ayuda a mí. No ganaremos nada si no estamos juntos”.

Cristiano aprovechó para reivindicar el papel del brasileño Kaká, autor de uno de los tantos de la goleada, dentro del equipo blanco. “Kaká es igual de importante para el equipo que el resto de los jugadores”. El jugador finalizó asegurando que “no hay ningún jugador intocable en el Real Madrid”.


Más pancartas que goles

En un clima de manifestación autorizada, con Mourinho erigido en comandante en jefe por aclamación popular, el Madrid cumplió con la sana costumbre de conquistar su trofeo, aunque faltase contundencia en el marcador. Sobre todo recordando el Gamper. Y es que en esta guerra mundial, casi planetaria, se mide hasta la intensidad de los puñetazos en la mesta. Gustó Coentrao, no se sacaron brillo Varane ni Callejón y no llegó a tiempo a Sahin, jugador con encanto que se hace esperar. Tampoco jugó Casillas, hombre de paz, casi de Nobel, sin que se aclarase si una cosa tuvo que ver con la otra.

El Galtasaray no se embobó en las pancartas ni en el alboroto del amaño de partidos que se reactivó en Turquía. Vino a probar si su reconstrucción está a punto en un escenario de máxima exigencia y se sintió reconfortado de su arranque y no tanto de su final. Presumió de fútbol elaborado y sin atajos. También de buen ojo en los fichajes: Melo fue el coronel del partido a ratos, Eboué pellizcó en los flancos, Ujfalusi resultó hiperactivo.

Al equipo de Mou le costó asimilar que había vida tras el plebiscito y pagó su frialdad en el inicio. También su inferioridad en el centro del campo, en el que Coentrao y Xabi Alonso parecieron poco dique para someter al quinteto turco. Y sufrió ante un Galatasaray que le dio carácter oficial al partido hasta que Sergio Ramos empató de cabezazo imperial veinte minutos después de quedar desairado ante un quiebro de Eboué que Inan aprovechó para hacer el 0-1. Se hizo perdonar con aquel vuelo sin motor.

El partido tenía la pretensión de mostrarle al Bernabéu lo que valen Varane, Callejón y Coentrao, fichajes de autor, símbolos de una nueva política con más futuro que pasado. Futbolistas recomendados por Mourinho y Zidane a los que aún hay que encontrar el porqué. Costará poco en el caso del portugués, jugador multiusos con velocidad y desborde, pero también con disciplina y sentido de la oportunidad. Un dos en uno. Pinta bien en la banda y también en el centro. Fue el mejor del Madrid de los peores momentos, lo que revaloriza su actuación. Varane se mostró poco y a Callejón sólo le salvó su aplicación, que por ahí no se le encuentran reproches. No echaron la puerta abajo.

Al examen también hubo de presentarse Kaká. No se decidía su futuro, pero es hora de ponerle fecha a su rehabilitación futbolística y anímica. Ayer tampoco fue el día. Tampoco el de Higuaín, al que Muslera le adivinó con picardía un mano a mano. El argentino aún es manifiestamente mejorable. Necesita recuperar velocidad de despegue.

Luego llegaron Cristiano, Özil y Benzema, titulares por algo, y al Galatasaray se le ablandaron las piernas, sobre todo tras el 2-1 anotado por el francés con frialdad ártica tras espectacular pase filtrado por Xabi Alonso, siempre entre el notable y la matrícula de honor. También se lastimó Marcelo y se incluyó en el programa un minidesfile de canteranos. Habrá que ver si esta vez algunos llegan para quedarse o, como el curso pasado, reciben minutos por el qué dirán. Dos campeones de Europa juveniles, Álex Fernández y Morata, tuvieron minutos. También salieron Mandi, Mendes y Nacho. Y Adán salvó el empate en el descuento ante Elmander. No faltan elegibles, pero sí atrevimiento para elegirlos.

El Madrid celebra el trofeo Santiago Bernabeu.


Sorprenden a Cristiano Ronaldo, Pepe y Marcelo en una discoteca

Aprovechando que este fin de semana pasado no había Liga por la huelga de futbolistas, los jugadores del Real Madrid Pepe, Marcelo y Cristiano Ronaldo fueron vistos en una conocida sala de fiestas de la capital según informa El Confidencial Digital. Los tres son muy buenos amigos y decidieron salir a pasar un rato agradable.

Al parecer, los jugadores se ubicaron en un palco VIP en una planta superior de la discoteca e intentaron pasar desapercibidos colocando cortinas y ubicando a varios empleados de seguridad en la zona para restringir el paso a curisosos.
Pese a todo, algunos de los presentes en la discoteca se dieron cuenta de la presencia de los tres jugadores del Real Madrid y algunos aficionados pidieron un saludo, algo a lo que los futbolistas no se negaron pero respondieron de forma discreta.
Al finalizar la noche, los tres jugadores dejaron la discoteca por una salida lateral para evitar cruzarse con aficionados y hacer más evidente su presencia. Cristiano Ronaldo se marchó en su coche acompañado por Pepe y Marcelo se fue en el suyo.

Los 3 colegas del Madrid.


Cristiano Ronaldo será la portada de PES 2012

Konami ha confirmado en la Gamescom 2011 que el jugador madridista Cristiano Ronaldo ( imagen de PES 2008) protagonizará la imagen de portada de Pro Evolution Soccer 2012. De este modo, el goleador luso a las órdenes de Mourinho sustituirá al blaugrana Lionel Messi en las portadas de todas las versiones de la nueva edición de la saga de fútbol. Konami aún no ha hecho pública la imagen definitiva de la portada.

En declaraciones del jefe de equipo de PES Europa de Konami, Jon Murphy, “Cristiano Ronaldo representa todo aquello que queremos conseguir con PES 2012. Es rápido, habilidoso, tiene pase y unas capacidades ofensivas devastadoras”.

“Admiro desde hace mucho tiempo la serie PES, pero lo que Konami ha conseguido sí que es verdaderamente admirable. El fútbol es un deporte de equipo, de trabajar en conjunto para crear oportunidades con asistencias y desmarques. Konami ha conseguido recrear este aspecto perfectamente, y PES 2012 es una brillante simulación de un partido real. Si entiendes de fútbol, vas a querer dedicarle mucho tiempo a esta edición” – declaró Cristiano Ronaldo.

Respecto a Football Life, el nuevo modo de juego de PES 2012, ofrecerá la posibilidad de escoger entre vivir una carrera profesional como jugador, manager o propietario de un club. Además se ha incorporado como elemento para desbloquear Club Boss que permitirá dirigir a nivel financiero un equipo.

PES 2012 llegará a PS3, Xbox 360 y PC el próximo 29 de Septiembre, seguido de las versiones para PSP y PS2 para el 27 de Octubre. La versión para Wii llegará el 3 de Noviembre.

Cristiano Ronaldo volverá a ser la portada de PES 3 años después.


El Madrid perdió la supercopa en la ida

El Madrid se ha vuelto intrépido, ha cogido trapío y mantenido la bravura que entusiasma a Mourinho, pero aún no le da para ganarle al Barça, que cuando coloca a Messi en la balanza sigue pesando más. El argentino es el dique que detiene a un Madrid creciente. Incluso corto de preparación, como ahora. Fue una especie de obstrucción a la justicia que reclamó y mereció el equipo blanco en un análisis global de los de partidos. Pero la Supercopa se quedó en el Camp Nou tras un partido que comenzó soleado y sin rencores y acabó con el mismo malhumor y reprobable alboroto de la pasada tormenta de clásicos. Marcelo, Özil y Villa perdieron la cabeza en el descuento y acabaron en la calle.

Fue un choque jugado sin aliento. A los 39 segundos Cristiano le había mandado un zapatazo a Valdés, con media docena de jugadores del Madrid apretando en el perímetro de seguridad blaugrana. Guardiola se había entregado a los de Wembley, prueba inequívoca de que tras la niebla de las rotaciones asoma la claridad de los intocables. Pero los intocables no están de punta en blanco. Un error de entrega de Xavi sirvió la primera ocasión del Madrid. Piqué anduvo sin esprint, que es andar a la deriva. Busquets no ofreció grandes soluciones. Pedro sí se defendió bien ante Coentrao, aunque no tuvo el vigor de Alexis, el que corre por seis, pero no dos veces en cuatro días sin salir de agosto.

El toque de Iniesta

El Madrid, como en el Bernabéu, volvió a estar por encima durante mucho tiempo, con gestos de valor, chispa y sin entregarle la pelota al Barça, que por falta de costumbre se maneja mal sin ella. Su toque tiene efecto anestésico, desanima y vacía físicamente a su presa. No lo toleró el Madrid esta vez, aunque se tragase un gol antes del primer cuarto de hora sin explicárselo. Había sido mejor antes y después de ese pase de Messi que dejó a Iniesta cara a cara ante Casillas, incapaz de adivinar el toque sutil del manchego, que no fue Robben. Aun lejos de la plentitud, Messi se acredita como insuperable, como la última barrera que se le resiste al Madrid. De ahí el empeño de Florentino en Neymar, al que ve como posible clon del argentino.

Aquel 1-0 destapó los desajustes de este Madrid hambriento y ofensivo. Sus centrales y Ramos tienen problemas de sintonía para defender las contras con el achique. Coentrao suda sangre como lateral. Con todo, el equipo ofreció la mejor cara posible: Pepe, rápido y listo como una liebre, pero otra vez al borde del acto vandálico en una falta sobre Messi y un codazo sobre Piqué; Cristiano, profundo y rematador; Di María, otra vez con burbujas y desborde; Benzema, con afán de acabar todas las jugadas. No acompañó tanto Özil, que no es jugador de todos los partidos y al que no aprieta Kaká.

El tiroteo

Y el Madrid fue sumando ocasiones hasta subirse al empate, de Cristiano (fin al maleficio del Camp Nou), antes del hermosísimo tiroteo posterior: paradones de Casillas ante Pedro y Messi, con la mano y con el pie; misil al larguero de Cristiano; remate cruzado al que llegaron las yemas de Valdés de Özil. Hasta una nueva aparición de Messi, tras taconazo de Piqué (los lujos están al alcance de todos en este Barça), que congeló de nuevo al equipo de Mou en un momento psicológico, al borde del descanso. El mismo bofetón de hace cuatro días. La misma sensación de que, con casi nada, el Barça le manda a la lona.

Tras el descanso, Mou dio otro paso adelante: Khedira al banquillo, Marcelo a la banda y Coentrao a la sala de máquinas. La maniobra no mejoró al Madrid ni el partido. Si acaso, lo puso a hervir, después de una patada intencionada, innecesaria y alevosa de Marcelo a Messi. Con la cabeza despejó el balón mientras disparaba su pierna derecha a la cadera del argentino. Un gesto reprobable que interrumpió un bello y limpio espectáculo.

Malos modos

El Madrid ya no tuvo el mismo empuje y el Barcelona manoseó un marcador favorable y procuró ahorrar combustible sin ponerse en peligro. Mourinho volvió a apretar, con Higuaín por Di María, cambio que fue más que argentino por argentino. Piernas frescas para ablandar a un Barça desde la superioridad física. Pero las ocasiones fueron blaugranas: Villa cabeceó alto un centro de Messi y el argentino exigió de nuevo a Casillas. Y la respuesta de Benzema, en una volea sin control, y de Sergio Ramos, en cabezazo muy franco que no encontró puerta.

Sin embargo, el clima prebélico lo enredó todo. Y Guardiola fue retrocediendo: Adriano por Villa. Paso en falso, porque en un descuido en un córner dio dos oportunidades a Benzema en el área pequeña. Estoqueó en la segunda antes de que debutase Cesc. Y a tres minutos del final reapareció Messi con la puntería habitual. Probablemente si el Madrid, con más ocasiones en la ida, hubiese marcado algún gol más en el Bernabeu, tendria la supercopa ganada. Al Madrid empieza a parecerle una pesadilla de la que no sabe despertar.

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Cristiano, aunque marcó por vez primera en el Camp Nou, no fué suficiente.


Fútbol blanco, marcador culé

No ganó nadie, y más allá aún, nadie salió ganando, ni siquiera con ventaja, resultaría una vulgaridad mencionar ahora los goles en campo contrario. Es verdad que el resultado del Barcelona se antoja más lustroso, pero el fútbol del Madrid pesó más, lo que nos vuelve a dejar en el punto de partida y a las once de la noche, quizá a la una de la madrugada, medias bajas, la prórroga por delante y los lobos por detrás.

En resumen: cada cual tiene motivos para sentirse optimista, para insistir en los momentos en que se creyó ganador, muchos del Madrid, algunos del Barça. Por una vez, sirva de consuelo, la Supercopa no tiene un nombre exagerado.

El primer impacto llegó con las alineaciones. El Barça salía sin Puyol, Piqué, Xavi y Busquets. Pero con Alexis. Y Thiago. Equipo experimental con defensa de circunstancias: Alves, Mascherano, Abidal y Adriano. El Madrid, por su parte, repetía el once que fue goleado en el Camp Nou, casualidad o exorcismo, quién conoce a Mourinho.

Pasada la marea, la impresión es que el meollo se concentró el primer tiempo, lo cual es de agradecer porque se resume fácilmente. El Barça, dos tiros a puerta. El Madrid, cien (no hablo de grados, sino de la sensación térmica). Conclusión: tras 45 minutos de sofocos y penurias, el Barcelona se marchaba al banquillo por delante: 1-2. Es asombroso porque lo hizo casi todo mal y su adversario casi todo bien.

Sí, créanme si no lo vieron. El Barcelona se empeñó en jugar como siempre, tocando desde atrás, pero eso, ayer, no era fidelidad a un estilo, sino torpeza flagrante. Semejante plan resulta imposible sin Piqué, para empezar, y sin Xavi, en la continuación. Más imposible aún con Abidal en la posición teórica de Beckenbauer.Él no es Kaiser, sólo el soldado Hans. Cada una de sus salidas fue un infarto para su portero y una oportunidad para el Madrid. Y el Madrid presionaba muy arriba, brioso, agresivo dentro de la ley. Dicho esto, resulta poco edificante ver a un caballero como Xabi Alonso convertido en vaquilla. Cierro el paréntesis.

Estilo.
Entretanto, el Madrid era fiel a su historia y prestigio, lo que ya supone una estimable reconquista. Jugaba de cara, buscando dominar, con un delantero centro, con alas, bien compuesto, ambicioso. Sin tretas ni escondites, ustedes me entenderán. Al minuto ya había disparado Benzema. A los tres, el anfitrión lanzó su segundo córner. A los ocho Valdés palmeó un cabezazo a bocajarro del motivadísimo Benzema, que esta vez remató blandito, quizá con la espinilla del parietal, y eso duele.

Y antes de cumplirse el primer cuarto de hora, el gol. La jugada fue magnífica y convirtió en navaja la banda izquierda. Robó Sergio Ramos, lanzó Di María y Benzema fue Gento. También colaboró Abidal, muy amable. Özil hizo el resto con un disparo sin contestación. Cantaba el Bernabéu. Aleluya, concretamente. El Madrid estaba en tiempos y maneras de golear al Barcelona. Minuto 12.

La razón de cuanto sucedía no era sólo una cuestión física. El Barça pagaba, básicamente, su mala colocación sobre el campo. Messi se movía como un nueve de dos metros, enredado entre los centrales y sin participación en el juego. Y Thiago, que es excelente, no es Xavi. Diríamos que es una cocina con microondas, pero que carece de congelador. Me refiero a esos pases de Xavi que enfrían, que retienen los ímpetus del adversario. Es un hecho: la hipnosis que practica el Barcelona sólo es posible con Xavi sobre el campo. El médium es él. El médiumcampista, si me lo permiten.

Pasada media hora, el partido comenzó a tener lagunas que parecieron turnos de réplica para Barcelona. Sin embargo, nunca tomó el micrófono. En esas, el estadio reclamó mano de Abidal dentro del área (la hubo, conste, manita) y algunos otros, más distraídos, reclamamos justicia para Botía, ese imponente central de la Sub-21 que ha sido incomprensiblemente despreciado por el Barcelona, club de origen; siempre podrá volver por 40 millones.

La siguiente escena nos llevó a una esquina del área madridista, lugar puntiagudo donde es raro que ocurra algo. Pero ocurrió. Villa apuntó a la escuadra más improbable y allí colocó la pelota, con un tiro en hipotenusa.

Todo el temor al Barça regresó de golpe. No te puedes fiar, se oyó mascullar a noventa mil personas. Y suerte que Messi todavía no la ha tocado, trataron de consolar otros. Acto seguido se los tragó la tierra. Pepe resbaló, Khedira no acertó a despejar y Messi se plantó frente a Casillas, al que batió por donde se aplica el desodorante. Increíble. No el gol, no Messi; el marcador, el 1-2.

Dudas.
Lo más grave es que de infortunios semejantes se alimentan los defensores del lado oscuro. Según ellos -lo expusieron mientras deglutían rabiosamente sus bocadillos- el resultado demostraba la inutilidad de jugar al fútbol, de dominar, de tomar el camino correcto. Mejor la guerra.

El segundo triunfo moral del Madrid, y por extensión de Mourinho (le siguen sobrando los aspavientos) fue insistir en el juego y en el balón. Coentrao y Callejón entraron por Di María y Khedira y el equipo recuperó el fuego y la iniciativa. El Barça dio entrada a Xavi y Piqué y recuperó la forma.

Xabi logró el empate de disparo raso y el anfitrión dio la sensación de rehacerse. El mundo parecía más justo y volvió a rugir el Bernabéu. Pero ya no había tácticas que distinguir. Lo que siguió fue un intercambio de golpes que confundió a algunos. Pepe, por ejemplo, se aproximó maléficamente a Alves. Y Valdés se acercó de la misma forma a Cristiano, al que hizo un penalti sin señalar. Penalti absurdo, pecar por pecar.

Marcelo derribó a Pedro en la siguiente jugada y hasta en esa estadística empató el Barça. Lo demás fue del Madrid y el resto, lo que queda, se dirime el miércoles a partir de las once, quizá de la una, apuesten algo.

El Madrid superior, no tuvo la suerte de cara.

 

Cristiano: “Ha sido penalti”

Cristiano Ronaldo lamentó la jugada en la que fue derribado dentro del área por Víctor Valdés, y aseguró que “ha sido penalti”, en una acción que podía haber desnivelado el 2-2 final en el partido de ida de la Supercopa de España. “Era penalti, pero hay que respetar las decisiones de los árbitros”, aseguró Cristiano en la zona mixta del estadio Santiago Bernabéu.

“Ha sido una pena el empate. Jugamos mejor que ellos y creamos más ocasiones. Pudimos haber ganado. El partido del miércoles será abierto, pero estamos con confianza y podemos ganar”, manifestó.


El ‘centenario’ de Cristiano amenaza al Barça

Además del buen momento de forma de Karim Benzema, la principal amenaza para la defensa del Barcelona en la ida de la Supercopa volverá a ser Cristiano Ronaldo. De marcar ante los catalanes, el delantero alcanzaría el centenar de goles apenas en el inicio de su tercera temporada en el Real Madrid.

Ronaldo es un valor seguro para el Madrid. Ajeno a los habituales debates sobre el ‘9’ de su equipo, el de Madeira suma una montaña de goles desde cualquier posición. Desde la izquierda, cambiado a la derecha o jugando por el centro, donde también es letal.

Contra lo que es norma desde que está en el Madrid, Ronaldo ha perdido un parcial anotador. La pretemporada 2011-12 se la ha llevado Karim Benzema, con ocho tantos, por los siete del portugués. Sin embargo, los números de Cristiano siguen siendo imponentes. Desde que debutó con el Real Madrid, en un amistoso ante el Shamrock Rovers en julio de 2009, ha firmado 99 goles: 67 en Liga, 8 en Copa, 13 en Liga de Campeones y 12 en amistosos.

Ante el Barça sólo ha logrado marcar dos veces, aunque una de ellas, en la final de Mestalla, sirvió para sumar el primer título del Madrid en tres temporadas. De su acierto depende, en buena parte, que el siguiente no se haga esperar durante tanto tiempo.

PARTIDOS GOLES
AMISTOSOS 22 12
LIGA 63 67
COPA 8 7
LIGA DE CAMPEONES 18 13
TOTAL 111 99

Pero en partidos oficiales Cristiano Ronaldo lleva 87 goles en 89 partidos.

Cristiano Ronaldo el Bota de Oro 2011, quiere empezar la temporada como siempre, marcando goles.