Nosotros vimos nacer la leyenda

Archivo para octubre, 2011

Faena de aliño en Anoeta

Ni fue el Madrid de últimamente ni la Real de tiempo atrás. Los partidos salen malos sin razones aparentes, como esos bizcochos que no levantan el vuelo por potente que sea el horno. Ni Anoeta, ni el césped tupido, ni la noche de San Narciso. La impresión final es que sucedió lo esperado del modo más insípido posible. La última sensación es que ellos se olvidaron del fútbol y nosotros nos excedimos con las palomitas.

El alivio del Madrid va en los puntos y bien que los celebró, consciente de su importancia. Para la Real, en cambio, no hay consuelo, porque no fue ella, sino una ensoñación de su entrenador.

Desde ese punto de vista, la primera parte resultó especialmente desconcertante. Incluso cuando iba perdiendo, la Real jugaba como si tuviera el marcador a favor, el mundo a favor, algo a favor: una línea de cinco defensas, cuatro mediocampistas con absoluta mentalidad defensiva y el mexicano Vela como único delantero, transfigurado en el Chencho de la película de José Isbert. Alcanzar la portería de Casillas en esas condiciones, ni siquiera les hablo de la utopía del gol, era tan improbable como encontrar oro en el Manzanares (el río).

En realidad, el sistema planteado por Montanier sólo servía para conservar un marcador desfavorable, siempre y cuando no importara lo desfavorable del marcador. La Real estaba replegada, pero dejaba muchos metros a la espalda de su defensa, concesión mortal ante el Madrid. Además, no presionaba la circulación, sino que aguardaba a un robo improbable que, de producirse, le dejaba a varios kilómetros al norte de Casillas.

Dominio.
Para el Madrid la goleada parecía sólo una cuestión de tiempo y estadística. El dominio le aseguraba el balón y el balón los pases. En este sentido, el gol fue una definición de cuanto ocurría. Sucedió a los ocho minutos. Coentrao adivinó el desmarque de Higuaín y envió un balón a su encuentro, tan preciso que hubiera sacado matrícula en aquellos problemas de la infancia, el tren que parte de Irún y que se cruza con el coche que salió de Albacete. Pues en ese punto indeterminado, Bar El Cruce, remató Higuaín: picadito y fiesta criolla.

Que fuera Coentrao el asistente nos quiso decir algo. Primero, que es buen futbolista, lateral zurdo antes que nada. Luego indicó una variación en los suministros habituales. Özil, relevo de Kaká, no pegó ni ese pase ni otros. Se movía por el campo sin que supiéramos si tenía morriña o sueño. Tampoco asistió Di María, aunque no le faltaron ganas. El hecho es que el Madrid jugó sin la velocidad de otras veces, más previsible y, probablemente, más aburrido.

La única interferencia era de carácter físico y hacía saltar chispas. Leña, para entendernos. De tanto en cuanto, alguien dejaba un recado y otro lo contestaba. El fuego arreció en la segunda mitad y el partido se descontroló tanto que la Real Sociedad se sintió liberada y el Madrid confuso. También influyó la entrada de Griezmann, excluido del híbrido inicial de Montanier.

Pero ya no era fútbol, sólo pelea machuna, ardor guerrero. El relleno de un mal bizcocho que nunca levantó el vuelo.

Victoria de oficio.


Making off de la entrevista con PES2012


Cristiano emuló a Cruyff

Minuto 37 del Málaga-Real Madrid. Di María bota un córner desde la derecha, Ramos cabecea en el segundo palo y Cristiano se saca un remate acrobático, de espuela, para batir a Rubén. Segundos después, en Twitter comenzó a proliferar un comentario: “Es un gol que recuerda mucho al de Cruyff”. Y es que, observando ambas imágenes (ver arriba), el parecido es más que razonable.

Ese “gol de Cruyff” fue uno de los mejores de la carrera del holandés. Se lo marcó a Reina en un Barcelona-Atlético de Liga, el 22 de diciembre de 1973. Fue el que abrió el marcador de un partido que acabó 2-1. La jugada empezó en los pies de Rexach, en la banda derecha. Levantó la pelota por encima de Capón, se la cambió de pie y centró con la izquierda, suave y con efecto hacia fuera. Parecía que el balón iba a salir por la línea de fondo cuando apareció Cruyff, volando en la esquina del área pequeña, para marcar con un remate que quedó para el recuerdo. “Yo seguía la trayectoria, la vi fuera y en estas, apareció Johan. Fíjense la cara de sorpresa que tengo en las imágenes. Siempre pensé que quiso centrar, prolongar la jugada, pero le salió un golazo”, recordó la víctima Reina en AS en 2009.

El gol de Cruyff

El gol de CR7


Vuelve el Cristiano en plan goleador

Para el Real Madrid sobró la segunda parte y para el Málaga sólo esa mitad debe ser recordada. Sin embargo, analizar el partido de ayer como dos partes sin conexión nos llevará al error. Evitemos el tópico, pues. No fue una parte para cada equipo, no seamos tan generosos, no asistimos a dos partidos distintos, era el mismo. Fue el Madrid quien decidió el destinatario de cada pedazo de tarta. El primero fue glotonamente suyo y el otro se lo cedió al Málaga para que se lo comiera con las velas puestas: 0-4.

Dicho esto, acepto que el resultado pudo ser otro, quizá 1-4, o tal vez 2-6, cuesta imaginar la venganza que se hubiera cobrado el Madrid por cada gol recibido. Es verdad que el Málaga disparó dos veces al larguero. En su mitad. Y es muy cierto que salió del descanso con más empuje, en rebelión contra su sino. Admirable resistencia, no habrá quien lo niegue.

La sensación, no obstante, es que el Madrid, con la victoria decidida, se dejó zarandear igual que los hermanos mayores fingen pelear con los pequeños. Y para hacer más verosímil la lucha, en lugar de poner la cara, puso a Casillas. Así se explica que el portero fuera uno de los mejores de la noche.

La incertidumbre del partido sólo duró diez minutos, hasta que marcó Higuaín. En ese tiempo, el anfitrión peleó valerosamente y a campo abierto, demasiado abierto, cabe sospechar. El liberal Mateu Lahoz ignoró dos penaltis, uno por barba (a Cristiano y Joaquín), y Casillas interceptó con los pies y fuera del área un mano a mano con Rondón. Es lo más cerca que estuvo el Málaga de cambiar la historia. O de modificar su inicio.

En la siguiente ola se desbordó el mar. Di María buscó la espalda de la defensa con un pase interior y no sólo propició un gol, sino un terrible descubrimiento: centrales lentos, desajuste defensivo, falta de tensión y portero tiritando.

Rumor. Se corrió la voz, naturalmente. Tiren, tiren. Khedira, en su mejor partido de blanco (incluso de negro) probó desde la línea Schwarzenbeck y Rubén repelió con sofoco. Luego, después de una excelente exhibición de toques y ayudas (muy bien Kaká), llegó el segundo. Di María repitió asistencia, pero en pase largo y desde la banda cambiada. Cristiano se coló entre los dulces centrales y remató a placer. Cuatro minutos después, batió al portero de tiro raso, apartando las flores de un campo que debía estar minado. Por último, marcó de espuela en boca de gol. Bien visto, no es tan raro que Rubén tiemble.

Se entiende la desolación del jeque, entregado al tabaco compulsivamente desde su butaca en el palco. Llegados a este trimestre, su papel es el de esos padres que pagan la universidad en Estados Unidos para que el chico sólo apruebe ciencias nocturnas. Paciencia, señor, y mercado de invierno.

Completado un primer tiempo primoroso, el Madrid se puso a pensar en otra cosa, en el domingo o en el FIFA 12. Se le puede reprochar eso, pero es poco en comparación con lo anterior. Isco y Joaquín aprovecharon la rendija para asomar y salvar el honor, la imagen del grupo. Todos amigos, al final. Hasta eso está cambiando.

Cristiano hizo un Hattrick en 15 minutos.


El Real Madrid amplía su repertorio

A partir de una abrumadora superioridad en la posesión del balón y apoyado en la tranquilidad que le dio el primer gol de Benzema, el Madrid construyó una victoria tan justa como sencilla. Desde el toque y con paciencia, el Madrid pasó por encima del Lyon, al que despachó con cuatro goles que bien pudieron ser más, porque la distancia que hubo entre los dos equipos fue sideral. Tres victorias en tres partidos y sin que se haya visto a ningún rival en su grupo que pueda hacer ni cosquillas a este Madrid que avanza con seguridad hasta los octavos de final. Tan grande es su superioridad, que el Madrid casi ha convertido en un trámite lo que le resta por disputar de esta primera fase de la Liga de Campeones.

Mientras la distancia en el marcador no fue excesiva, se vio más juego al toque que a la carrera. El Madrid movió bien el balón y desde esa posesión infinita de la pelota fue madurando el partido hasta lograr que el Lyon cayera rendido. Fue cuestión de tiempo y de paciencia y de saber crearse espacios. Unos espacios que se generaron con circulaciones rápidas del balón y con asociaciones continuas de sus hombres de ataque. El hombre que dio sentido a todos esos movimientos fue, como no podía ser de otra forma, Xabi Alonso. El director de una orquesta cada vez más afinada. Con sus pases, Xabi siempre deja en posición de ventaja a sus compañeros, algo que es de un valor incalculable. Esta vez contó con la colaboración de Khedira, que si la mayoría de las veces estorba más que aporta, en esta ocasión cumplió de forma correcta con la función de escudero de Xabi.

Tan cómodo se encuentra el Madrid en la Liga de Campeones que no hay lugar para las dudas. Se le vio tan decidido llevando la iniciativa como cuando atropella a sus rivales al contragolpe. Mandó desde el inicio y se hizo respetar con su juego y desde la posesión de la pelota. Y cuando estiró la distancia con el rival en el marcador, siguió martirizando al Lyon con esos movimientos rápidos y eléctricos que le permitieron ganar la espalda de los franceses una y otra vez. La ambición del Madrid no permitió ni un momento de respiro al Lyon, que sufrió la contundencia de los blancos en todas sus versiones.

Dos goles, los de Benzema y Ramos, nacieron en lanzamientos de córner; otro, el de Khedira, en una de esas jugadas tan rápidas como precisas buscando la espalda del rival que tan bien definen al Madrid y hasta la fortuna se vistió de blanco para que el portero del Lyon, Lloris, se hiciera un gol en propia puerta.

Todo se puso cuesta abajo en el minuto 19, cuando Özil sacó un córner, cabeceó Cristiano y Benzema apareció en el segundo palo para empujar el balón. Recuperado de su lesión, el francés volvió a ser titular e Higuaín, que llegada después de conseguir tres hat-tricks en sus últimos tres partidos, fue suplente.

Acusó el golpe el Lyon, que todavía se resistía a caer y mandó un aviso con un gol de Gomis que fue anulado por fuera de juego. Fue de las pocas veces que se mostraron los franceses en ataque. Vivieron encerrados en su campo, primero por decisión propia y después porque le obligó el Madrid, que apenas pasó apuros. Las complicaciones defensivas del Madrid llegaron más por los pocos errores que cometieron sus defensas que por las habilidades mostradas por el Lyon, un equipo que está demasiado lejos del nivel de hace unos años y que sólo provocó cierta inquietud al contragolpe.

El Madrid no dejó de mandar, de tocar y de buscar el gol, que bien pudo llegar antes del descanso si el árbitro turco Çakir no hubiera decidido anularlo. Xabi Alonso combinó con Benzema en un saque de falta y éste batió a Lloris. Çakir lo anuló y mostró amarilla a Xabi argumentando que alguien había pedido barrera. El árbitro creyó oír voces. Parece que sobre el césped sólo las escuchó él.

La distancia que ya existía sobre el césped se trasladó al marcador nada más salir de los vestuarios. Fue en un pase de Marcelo a Benzema, que aprovechó el resbalón de Koné para ganarle la espalda y ceder el balón a Khedira para que éste anotara el segundo. La sentencia definitiva llegó a continuación, cuando el portero Lloris se metió el balón en su portería después un pase de Özil que buscaba a Benzema.

Se derrumbó completamente el Lyon y con nada por resolver, más allá de los goles que fuera capaz de convertir el Madrid, Mourinho movió el banquillo. La primera vez por obligación, ya que un golpe de Pepe mandó a Khedira a los vestuarios. Su puesto lo ocupó Coentrao, al que se vio tan despistado como de costumbre como compañero de Xabi Alonso en el mediocentro. Después fue el turno de Kaká, que sustituyó a Özil, y a continuación el de Higuaín, que reemplazó al inspirado Benzema, al que parece que espabilan tanto sus goles como los que consigue Higuaín.

La ambición de Madrid, que nunca se cansó de atacar, de mandar y de tener el balón, tuvo todavía un premio final con el gol de Sergio Ramos a diez minutos del cierre.

El Madrid evoluciona.


Cristiano va a cien

Un día desinflará la pelota por bestia. Es un salvaje. Así es Cristiano Ronaldo, que contra el Real Betis será oficialmente centenario con la camiseta del Real Madrid y lo podría celebrar marcando su tanto número 100. Está a cuatro goles de la cifra, pero hablando de Cristiano todo en la vida se convierte en una posibilidad real.

Celebra los goles sacando las garras, pero las tiene afiladas los 90 minutos buscando una presa que llevarse a la boca. Ronaldo es insaciable y un especialista en la materia de hacer goles, los que suma con la misma facilidad con la que se peina.

Parece que fue ayer cuando el Bernabéu casi se llenó para verle la carita, vestido de blanco radiante, después de dejarse Florentino 96 kilos. Compartió muchos minutos al lado de Di Stéfano, un mito, con el que se quiere sentar en el trono del madridismo.

El terror de los cerrajeros
Cristiano debutó de blanco contra el Deportivo, en casa, y lo hizo con el 9 a la espalda, dorsal que mantuvo hasta la marcha de Raúl, el portador del 7 que tanto le gusta. Ese día dejó huella en la portería contraria. No fue un aviso a navegantes, fue una amenaza en toda regla. El Madrid había contratado los servicios de un asesino a sueldo.

33 tantos hizo Cristiano en su primera temporada con el Real Madrid de Pellegrini, que se dejó el alma por aguantar el ritmo de un Barcelona sobrehumano. A pesar de todo, el peor enemigo de CR7 fue su tobillo, maltrecho después de una criminal entrada de Diawara en la Champions, donde dio la cara contra el Lyon cuando al resto del equipo se la partieron.

La temporada pasada Cristiano se pasó de la raya y se convirtió en un futbolista del futuro. Hizo 54 goles, cifra de otra época en la que se meterán más goles porque los equipos jugarán con robots de precisión en el ataque, y 41 los hizo en el campeonato de Liga. Su monumento al gol dejó atrás la legendaria cifra de los 38 goles de Zarra y Hugo Sánchez, a los que Ronaldo pasó por la derecha en El Madrigal con dos golpes francos marca de la casa.

Superman también es humano
Cristiano hace tantos de todos los colores, esperando agazapado, volando al contragolpe, fusilando sin piedad; con la derecha, con la izquierda y con la cabeza, la que utilizó para batir a Pinto en Mestalla y darle al Real Madrid una Copa del Rey que no olía desde hace 18 años el club madrileño. Para superar a Adriano por las alturas, no saltó, se mantuvo en el aire como si hubiese llegado del planeta Krypton.

Ronaldo ha podido con casi todo, menos con Messi, su enemigo público número uno. La herida que dejó la eliminación del año pasado en las semifinales de la Champions tardará en cicatrizar. Es la kryptonita de Cristiano, pero todos sabemos que no va a parar hasta que cumpla su objetivo de destrozarla. Es un cabezota.

Este sábado contra el Betis será centenario con la camiseta del Real Madrid. Lleva 96 tantos y un ritmo supersónico. No pueden estar tranquilos ni Raúl (323) ni Di Stéfano (304), máximas leyendas del gol del club blanco. El problema radica en que Cristiano juega con un hacha de guerra.

Rompe-records del Madrid.


Los errores del pasado condenan a Portugal a una nueva repesca

La ausencia crónica de un ariete goleador y de un medio creativo y una alarmante falta de concentración vuelven a arrastrar a la selección de Portugal, una de las favoritas a los grandes títulos, a una nueva repesca de una fase final.

La estrepitosa derrota de los lusos ante Dinamarca (2-1) les relegó anoche al segundo puesto del grupo H y les dejó como la única de las grandes selecciones continentales en jugarse su pase al europeo del 2012 en una eliminatoria a cara o cruz.

De este modo, la incertidumbre de la repesca regresa al horizonte de los portugueses dos años después de la disputada, con éxito, ante Bosnia para acceder al Mundial del 2010.

“¿Qué le ocurrió a la Portugal de Cristiano Ronaldo y Nani cuando tenían todo a favor para terminar primeros de grupo?”, se interrogan muchos aficionados lusos.

En declaraciones a EFE, el entrenador del Sporting de Braga, Leonardo Jardim, atribuyó la decepcionante exhibición en Copenhague a la incapacidad de realizar “transiciones ofensivas de calidad” y de gobernar el juego desde el medio del campo.

“En otros partidos, Portugal había dado una respuesta positiva, hubo también una caída de rendimiento”, justificó Jardim, considerado uno de los técnicos lusos más prometedores.

Aparte de las razones circunstanciales, existen también motivos estructurales que afectan hace años a la selección de “las quinas”.

Sin medios creativos como el luso-brasileño Deco o Tiago, ambos retirados del combinado nacional desde el año pasado, Joao Moutinho y Raúl Meireles son dos jugadores fiables, pero no tienen ese último pase de sus antecesores.

Jardim detectó también otro mal endémico en Portugal: un ariete goleador que culmine lo creado por sus dos extremos de primera fila, Cristiano y Nani.

“Menos Eusébio (legendario jugador portugués de los 60 y 70), nunca tuvimos grandes delanteros, siempre grandes extremos, pero en términos de arietes no hemos tenido”, reconoció.

Desde que acabase la era Pauleta (1997-2006), Hugo Almeida (Besiktas) y Hélder Postiga (Zaragoza) no han logrado llenar ese vacío. Tampoco Liédson da Silva, el brasileño nacionalizado portugués por Carlos Queiroz para la fase clasificación del Mundial de 2010.

El entrenador del subcampeón de la Liga Europa defendió, no obstante, las opciones del seleccionador, Paulo Bento, tanto en los jugadores -“no tenemos mejores que los que ya están”- como en el sistema táctico, el 4-3-3, puesto que es el que “más conviene” de acuerdo con las características de los actuales internacionales.

“El 4-3-3 potencia a nuestros mejores jugadores: Nani y Cristiano y a un medio campo con Moutinho y Meireles”, expresó.

Sin embargo, esta vez el sector defensivo ha sido el principal blanco de las críticas. Con Fábio Coentrao y Pepe lesionados y Ricardo Carvalho apartado por su conflicto personal con Bento, las prestaciones de la retaguardia decepcionaron en los dos últimos partidos oficiales.

Los tres goles encajados ante la bisoña Islandia y los dos ante Dinamarca -que podían haber sido más sin las grandes intervenciones del portero Rui Patrício- son un nuevo motivo de reflexión para el cuerpo técnico luso.

“Tendrá que superar esos problemas para la repesca”, constató Jardim, quien se mostró seguro de la clasificación de la selección lusa, presente en las últimas seis fases finales de Mundiales y Europeos.

La venenosa Bosnia, de nuevo, y la fogosa Turquía se unen a Montenegro y Estonia, apriori los más sencillos, como los posibles rivales del sorteo de mañana.

A pesar de la decepción reinante, Bento, que heredó una convulsa selección después de la polémica dirección de Queiroz (2008-2010), certificó que el ánimo seguirá en alto y ha prometido la “misma creencia y convección” que le llevó a ganar los únicos cinco partidos oficiales que había disputado hasta ayer.

El capitán de Portugal, anotó 1 gol de tiro libre, fué insuficiente.


Cristiano: “Gritarme ‘Messi’ es cosa de algunos anormales”

Cristiano Ronaldo sorprendió a todos con unas duras declaraciones en rueda de prensa en las que criticó duramente a los aficionados que le silbaron en Chipre y realizaron cáticos a favor del argentino Leo Messi. “Esos gritos son cosa de algunos anormales, no estoy preocupado por eso”.

Además, CR7 apuntó que cualquier amante del buen fútbol disfruta con el fútbol que despliega tanto en el Real Madrid como en la selección portuguesa: “A quien le gusta el fútbol seguramente le gusta ver a Cristiano Ronaldo”.

El jugador del Real Madrid también habló sobre estado de forma y reconoció no estar en plenas condiciones: “He entrenado con limitaciones, pero quien me conoce sabe que no me gusta parar y en unos días voy a estar al cien por cien”

Cristiano en un partido de Portugal.


Bento: “Cristiano está en condiciones de jugar”

El seleccionador de Portugal, Paulo Bento, confirmó que Cristiano Ronaldo está “en condiciones” para el choque de este viernes contra Islandia.

“Ronaldo participó con normalidad en los entrenamientos del miércoles y jueves y está en condiciones”, aseguró Bento en conferencia de prensa.

El madridista se reintegró este miércoles a los trabajos con sus compañeros después de que el martes no saltase al terreno de juegos por unas molestias en la cadera.

Respecto a Silvio, Bento desveló que ya conocían sus molestias en el pubis y comentó que fue llamado para intentar que estuviese en condiciones el próximo martes ante Dinamarca.

CR7, en el entrenamiento


Las ventajas de un Cristiano generoso

Es la faceta que le faltaba por conseguir para ser el futbolista total. Su velocidad supersónica abre huecos que deben ser aprovechados por el equipo cuando todos los defensas van a frenarle a él y dejan desmarcados a los demás rivales. Ha comprendido que su calidad puede ser explotada mucho mejor sin que sea imprescindible que él ponga el remate final. Sus pases también deben ser letales. Cristiano Ronaldo (Madeira, 5-2-1985) es también decisivo sin firmar personalmente el marcador. Es lo que necesita el Real Madrid para abrir su abanico de opciones ofensivas cuando el enemigo se encierra. Es lo que hacen Messi y Villa, que dan tantos goles como los que anotan. Ronaldo ha dado otro paso adelante para que el conjunto de Mourinho puede revertir el reinado del Barcelona.

Plusmarquista goleador de la Liga española, con 40 tantos en un campeonato, al portugués nunca se le ha perdonado nada. Se le achacaba que era un egoísta sin remedio. Se le criticaba que cuando cogía el balón solo pensaba en correr como una gacela para disparar sin mirar a sus compañeros. Se le acusaba de no celebrar los goles que marcaban otros futbolistas. No era por individualismo. Sencillamente, CR7 se obsesionaba con disparar porque era lo que hizo desde que, a los 12 años, fue fichado por el Sporting de Lisboa.

Explotar sus cualidades
Desde niño ha sido una figura y, si no movía su casillero, no estaba contento. Esa fue la esencia que le traspasó al Manchester United. La razón de su fichaje por el Real Madrid. Es difícil quitarse esa obsesión cuando ha sido el sentido de su vida durante tres lustros. Ahora, Mourinho ha trabajado con él para explotar sus cualidades en beneficio de todos.

El entrenador le ha dicho que puede ser tan decisivo en el pase como en el disparo. El jugador más caro de la historia le ha dado la razón. Lo ha demostrado con hechos.

Era una asignatura pendiente que tenía que aprobar el Real Madrid. Mientras Messi y Villa brillaban por su doble versión ofensiva, los técnicos blancos observaban que la rapidez vertiginosa de Cristiano se desperdiciaba en demasiadas ocasiones con disparos lejanos. El técnico deseaba conseguir que la clase de su compatriota añadiera valor añadido al fútbol colectivo. Era una diferencia frente al Barcelona que había que eliminar. Lo ha hecho realidad.

Ronaldo dio en la Liga 2010-11 nueve asistencias de gol. En la actual, tras seis jornadas, ha repartido tres tantos, dos de ellos en Cornellá, a Higuaín y Callejón. Y lleva una en Copa de Europa, la que Kaká definió con un bonito tiro frente al Ajax. Cristiano también puede ser culpable de las goleadas con el centro decisivo. «Dio dos asistencias maravillosas ante el Español», indica Mourinho. «Me quedo con el juego del equipo, en lo colectivo y en lo individual de cada uno».

La estrella ha entendido que su capacidad supera al puro remate. «Fui el máximo rematador de la Liga gracias a todo el equipo. Si ellos fueron mis compañeros para darme los pases, yo también debo dárselos a ellos cuando están mejor posicionados».

Juego más participativo
Su cambio de chip significa una mayor participación en el juego colectivo. Su promedio de pases por partido es de 40, con un total de 318 en ocho encuentros (dos de Copa de Europa), de los que 237 fueron buenos. Sus combinaciones con Xabi, Kaká y Ozil han sido constantes. La titularidad del brasileño le permite realizar fútbol más elaborado. Su conexión con Higuaín es perfecta. Gonzalo le pide balones adelantados para fusilar a la primera. Su enlace con Benzema se basa en la pared. Antes, únicamente hablábamos del trallazo del «siete».

«Si mis compañeros me ayudaron a marcar, yo también les ayudo», señala el portugués. El equipo requería este cambio de mentalidad. Uno de los defectos del conjunto madridista ha sido que, ante los cerrojos, siempre era «previsible». Lo manifestaron los preparadores del Levante y del Racing. Hoy, CR juega unos metros más retrasado para exprimir su libertad de movimientos con una doble misión que hace más peligroso al once madrileño. Hasta hace unos meses, los defensas sabían que cuando Cristiano metía la sexta marcha «solo» había que intentar pararle. Ahora, su nueva vertiente le transforma en un arma letal.

Mourinho ha perfecccionado a CR7.


Cristiano Ronaldo recibió el Trofeo Pichichi


Contra letal

El Real Madrid, un conjunto que rara vez pierde la concentración, ha elegido ese camino para golpear a sus rivales, a los que fulmina al contragolpe y con su tradicional y demoledora pegada.

No es la versión más bella que se podría ver de este equipo, capacitado para ofrecer más, pero es el argumento sobre el que se está apoyando para compensar otras carencias, pero, sobre todo, para sumar victorias que garanticen tranquilidad, que aseguren paciencia y que permitan al equipo no perder el paso en la clasificación. Esas son sus armas y las emplea con la máxima eficacia. Las sutilezas, de momento, sólo se pueden encontrar en la perfecta coreografía con la que el Madrid interpreta cada contragolpe.

Su última víctima fue el Espanyol, que nunca perdió la cara al encuentro y trató al Madrid con descaro, pero se fue de vacío, como se irán casi todos los conjuntos que no sean capaces de empujar al Madrid a llevar la iniciativa y obligarle a construir el juego a partir de una negación de los espacios, tan vitales para su supervivencia y su éxito.

El Madrid apenas necesitó dos latigazos para deshacerse del Espanyol, al que fulminó con dos golazos Higuaín, que volvió como quien nunca se ha ido. Con el partido cerrado, el argentino tuvo tiempo de completar un hat-trick y entre medias Callejón puso la firma al tercer tanto de la noche. Contribuyó con algunos destellos Kaká, tan animado con espacios como inocuo sin ellos, pero que va logrando compensar la escasa aportación del distraído Özil. Cristiano regaló dos asistencias y Lass y Albiol, las dos grandes novedades en el once inicial, estuvieron más que correctos, en especial el internacional español. El primero como escudero de Xabi Alonso, al que descargó de mucho trabajo, y el segundo como pareja de Ramos en el centro de la defensa. Varane se quedó esta vez sentado en el banquillo y Arbeloa ejerció de lateral derecho.

El Espanyol, un equipo descarado y que acostumbra a ofrecer un trato amable del balón, metió músculo en el centro del campo. Pochettino situó a Romaric para entorpecer el trabajo de Xabi Alonso. Fue la única transgresión que se permitió el Espanyol a su filosofía, a su idea de mirar hacia delante con más ilusión que hacia atrás, pero también con más inconsciencia. El equipo de Pochettino no entiende el fútbol de otra forma y el Madrid terminó por invitarle a dibujar el escenario que más le gusta. Le entregó el balón, le esperó en su campo hasta conseguir que el Espanyol descuidara su espalda y le golpeó a la contra. Un contragolpe perfecto, no tan deslumbrante como el que construyó contra el Ajax, pero igual de letal.

Kaká, Cristiano e Higuaín se juntaron para fabricar un contraataque al que puso firma el argentino. Otra acción eléctrica, rapidísima y ejecutada con la precisión de cirujano con la que el Madrid acostumbra a diseccionar a la carrera a sus rivales.

Apenas se habían consumido 17 minutos y el Madrid ya tenía el duelo y al rival donde quería. Pero bien pudo variar el panorama antes. A los dos minutos mandó Cristiano Ronaldo el primer aviso, un misil que entre Cristian Álvarez y el poste impidieron que se convirtiera en el primer gol. La respuesta del Espanyol llegó al cuarto de hora, cuando Romaric estuvo cerca de batir a Casillas con un tiro desde el centro del campo.

Pese al gol de Higuaín, el Espanyol no renunció a sus ideas y continuó buscando al inspiradísimo Casillas, al que exigió una concentración total y al que obligó a lucirse y a volar sobre el césped de Cornellà para mantener su portería cerrada. Especial empeño en ello pusieron Sergio García y Javi Márquez, uno de los mejores mediocentros de la Liga, un futbolista de enorme talento, que se comporta con el aplomo de un veterano y tiene una inteligencia natural para interpretar los partidos e imponer el ritmo que más le interesa a su equipo en cada momento. Javi Márquez es uno de esos futbolistas que tienen la virtud de que sus pases siempre acaban en los pies del jugador adecuado y en el sitio justo.

Se creyó con opciones el Espanyol, que llevó la iniciativa durante un buen tramo del choque y fue malgastando todas sus ocasiones hasta que la realidad volvió a golpearle. Fue a los 67 minutos, cuando Higuaín enganchó de primeras un buen pase al hueco de Arbeloa y sorprendió a Cristian Álvarez. Un golazo con el que el Madrid echó el cierre al partido.

Llegó entonces el momento para que Mourinho rescatara de lo más profundo de su banquillo a Callejón y Granero. Al primero le concedió un cuarto de hora y al segundo apenas cinco minutos. Callejón celebró la vuelta a la que fue su casa convirtiendo el tercer gol del Madrid después de una brillante acción de Cristiano Ronaldo. La rúbrica al encuentro la puso Higuaín, que reclamó su espacio en este Madrid con tres goles. No es mal argumento para empezar a hablar.

Cristiano e Higuaín, pareja letal a la contra.