Nosotros vimos nacer la leyenda

Las ventajas de un Cristiano generoso

Es la faceta que le faltaba por conseguir para ser el futbolista total. Su velocidad supersónica abre huecos que deben ser aprovechados por el equipo cuando todos los defensas van a frenarle a él y dejan desmarcados a los demás rivales. Ha comprendido que su calidad puede ser explotada mucho mejor sin que sea imprescindible que él ponga el remate final. Sus pases también deben ser letales. Cristiano Ronaldo (Madeira, 5-2-1985) es también decisivo sin firmar personalmente el marcador. Es lo que necesita el Real Madrid para abrir su abanico de opciones ofensivas cuando el enemigo se encierra. Es lo que hacen Messi y Villa, que dan tantos goles como los que anotan. Ronaldo ha dado otro paso adelante para que el conjunto de Mourinho puede revertir el reinado del Barcelona.

Plusmarquista goleador de la Liga española, con 40 tantos en un campeonato, al portugués nunca se le ha perdonado nada. Se le achacaba que era un egoísta sin remedio. Se le criticaba que cuando cogía el balón solo pensaba en correr como una gacela para disparar sin mirar a sus compañeros. Se le acusaba de no celebrar los goles que marcaban otros futbolistas. No era por individualismo. Sencillamente, CR7 se obsesionaba con disparar porque era lo que hizo desde que, a los 12 años, fue fichado por el Sporting de Lisboa.

Explotar sus cualidades
Desde niño ha sido una figura y, si no movía su casillero, no estaba contento. Esa fue la esencia que le traspasó al Manchester United. La razón de su fichaje por el Real Madrid. Es difícil quitarse esa obsesión cuando ha sido el sentido de su vida durante tres lustros. Ahora, Mourinho ha trabajado con él para explotar sus cualidades en beneficio de todos.

El entrenador le ha dicho que puede ser tan decisivo en el pase como en el disparo. El jugador más caro de la historia le ha dado la razón. Lo ha demostrado con hechos.

Era una asignatura pendiente que tenía que aprobar el Real Madrid. Mientras Messi y Villa brillaban por su doble versión ofensiva, los técnicos blancos observaban que la rapidez vertiginosa de Cristiano se desperdiciaba en demasiadas ocasiones con disparos lejanos. El técnico deseaba conseguir que la clase de su compatriota añadiera valor añadido al fútbol colectivo. Era una diferencia frente al Barcelona que había que eliminar. Lo ha hecho realidad.

Ronaldo dio en la Liga 2010-11 nueve asistencias de gol. En la actual, tras seis jornadas, ha repartido tres tantos, dos de ellos en Cornellá, a Higuaín y Callejón. Y lleva una en Copa de Europa, la que Kaká definió con un bonito tiro frente al Ajax. Cristiano también puede ser culpable de las goleadas con el centro decisivo. «Dio dos asistencias maravillosas ante el Español», indica Mourinho. «Me quedo con el juego del equipo, en lo colectivo y en lo individual de cada uno».

La estrella ha entendido que su capacidad supera al puro remate. «Fui el máximo rematador de la Liga gracias a todo el equipo. Si ellos fueron mis compañeros para darme los pases, yo también debo dárselos a ellos cuando están mejor posicionados».

Juego más participativo
Su cambio de chip significa una mayor participación en el juego colectivo. Su promedio de pases por partido es de 40, con un total de 318 en ocho encuentros (dos de Copa de Europa), de los que 237 fueron buenos. Sus combinaciones con Xabi, Kaká y Ozil han sido constantes. La titularidad del brasileño le permite realizar fútbol más elaborado. Su conexión con Higuaín es perfecta. Gonzalo le pide balones adelantados para fusilar a la primera. Su enlace con Benzema se basa en la pared. Antes, únicamente hablábamos del trallazo del «siete».

«Si mis compañeros me ayudaron a marcar, yo también les ayudo», señala el portugués. El equipo requería este cambio de mentalidad. Uno de los defectos del conjunto madridista ha sido que, ante los cerrojos, siempre era «previsible». Lo manifestaron los preparadores del Levante y del Racing. Hoy, CR juega unos metros más retrasado para exprimir su libertad de movimientos con una doble misión que hace más peligroso al once madrileño. Hasta hace unos meses, los defensas sabían que cuando Cristiano metía la sexta marcha «solo» había que intentar pararle. Ahora, su nueva vertiente le transforma en un arma letal.

Mourinho ha perfecccionado a CR7.

Una respuesta

  1. estefi

    naja q majico mi nene😄 mouriño sonrie jajjaa

    noviembre 18, 2011 en 21:22

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